2017.07.31… Marrakech, los últimos coletazos antes de emprender la vuelta a casa

Salimos de Bilbao a el Marrakech más turístico…

La noche no ha sido muy buena… hemos pasado muuuuucho calor. Tanto que yo me ducho con agua casi fría jeje

Usamos el wifi para echar un vistazo a cosas que se pueden ver en Marrakech, y decidimos que nuestra primera visita serán las Tumbas Saadíes.

Pero… antes de la primera visita, buscamos algo para echar al estómago, y paramos en una pastelería donde cogemos dos napolitanas de chocolate que están impresionantes. Las mejores del viaje. Yo además de pido un crepe de nutella, pero este es con diferencia el peor del viaje.

Seguimos adelante, y pasamos por un barecito. Esta zona es ya poco turística por no decir nada. Aquí pedimos otra tortilla, que es el último día. Debo decir que son las mejores del viaje también. (desayuno dulce + salado = 4,80 €)

711. Desayuno de tortilla bereber, Marrakech

Las Tumbas Saadíes son muy pequeñas, se ven muy rápido (2 €).

728. Tumbas saadíes, Marrakech
712. Katz, Tumbas saadíes, Marrakech
715. Tumbas saadíes, Marrakech 724. Tumbas saadíes, Marrakech
726. Pano, Tumbas saadíes, Marrakech

Salimos y vamos hacia el centro, pero por el camino vemos un mercadillo y entramos a curiosear. Tienen ropa que creemos que es de segunda mano suuuper barata. Y limpia. Pero no encontramos nada, así que vamos hacia la Mezquita Koutoubia, la gemela a La Giralda de Sevilla.

731. Katz y Saioa, Mezquita Koutoubia, Marrakech
732. Mezquita Koutoubia, Marrakech

Siguiente visita, la Madraza de Ben Youssef (2 €). La madraza está chula, sí que merece la pena, pero el calor y que tenemos un vuelo que coger hace que no estemos mucho allí.

734. Madraza de Ben Youssef, Marrakech
736. Katz y Saioa, Madraza de Ben Youssef, Marrakech 748. Pano, Madraza de Ben Youssef, Marrakech

Un zumo en la plaza de Yamma el Fna (1,40 €), un helado (4,40 €)… y al hotel. Preguntamos en el hotel y nos dice de dónde sale el bus al aeropuerto, pero también nos dice que hay otro que nos deja cerca, y es que el bus directo al aeropuerto sale muchísimo más caro… ¡y necesitaríamos cambiar dinero!!!

Cogemos todo, y vamos a un restaurante cercano. Pedimos para llevar dos bocatas (3,50 €). Con ellos en una bolsa, vamos a la parada del bus, que tarda un poco en llegar. Cuando subimos le digo al conductor si nos puede avisar en la parada cercana al aeropuerto y sonríe (0,80 €). Vamos hacia atrás. El autobús circula por una gran avenida, y me entretengo mirando por la ventana a señoras con burka en moto, camellos para las fotos de los turistas, la gente andando, barrendero con una escoba un poco rústica hecha de palos y ramas…

El conductor nos avisa, ésta es nuestra parada. Le damos las gracias y bajamos, se ve la terminal al final de la calle, pensábamos que nos iba a dejar más lejos. En poco más de 5 minutos estamos entrando en la terminal, donde nos sentamos al fresco.

754. Katz y Saioa, Marrakech

Veo que hay unos papeles que hay que rellenar, así que lo hago y luego comemos los bocatas. Ya están un poco blandengues, pero da igual jeje. Katz sale a fumar y yo me quedo al fresco del aire acondicionado, cuando oigo a una chica que se viene quejando, luego oigo también a un grupo que hay detrás quejándose también…

Cuando viene Katz le digo que voy a preguntarles, porque algo pasa. Pregunta él al de seguridad y le dice que tenemos que pasar por el mostrador de Ryanair ya que tienen que poner un sello en las tarjetas de embarque para poder pasar al control policial.

Así que vamos hacia los mostradores, que están al otro lado del aeropuerto y donde hay ya bastante cola. Casualidad delante nuestro está la chica con la que iremos a Bilbao en el coche vía BlaBlaCar.

Una vez con este trámite, pasamos el control policial. A los chicos estos de Bilbao les paran, y ellos no entienden nada de inglés. Les digo que les está preguntando por unas pinzas que llevan en la maleta, ellos le enseñan al poli la cachimba que se han comprado y les quita las pinzas. A Katz le hacen sacar la linterna, pero pasa sin problema.

Volamos separados de nuevo hasta Madrid, donde nos juntamos con estos chicos y cogemos el coche.

El viaje hasta Bilbao es cansado, ya es de noche y ellos van detrás dormidos, así que hablamos bajito. Llegamos a casa a la 1 de la mañana, con ganas ya de ver las fotos y del siguiente viaje…

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2017.07.30… Ksar Ait Ben Haddou y Marrakech, de un amanecer de película a una bulliciosa Marrakech

Salimos de Bilbao madruga hoy para ver el amanecer en el Kasbah, y luego pasar a la frenética Marrakech.

 

Me despierto por la noche, estoy sudando un montón, hace un calor horrible. No puede ser, porque veo que tenemos el aire acondicionado encendido… al rato me levanto a coger el mando que tiene Katz en su mesilla. Lo miro. Tenemos el aire puesto… ¡a 30º!!!
Lo bajo a 18 para que refresque rápido, con intención de subirlo en un par de minutos para no congelarnos… Pero se queda en intención, porque me quedo dormida al momento. Cuando nos despertamos estamos con frío, tapados y con la nariz taponada jajaaa

Nos levantamos rápido y vamos a ver salir el sol a un montecito de enfrente del kasbah. Cuando llegamos ya hay allí un señor. Nos sentamos y vamos viendo cómo amanece, cómo empieza a salir la gente para currar… Las luces son preciosas. Un perrillo nos ha acompañado allí arriba.

567. Katz y Saioa, Amanecer, Kasbah Ait Ben Haddou 569. Amanecer, Kasbah Ait Ben Haddou
577. Pano, Amanecer, Kasbah Ait Ben Haddou

Como los montecillos tienen unos colores tan chulos, decidimos dar la vuelta a la kasbah desde ellos. En el camino encontramos un cementerio, con loza rota y tirada en cada tumba. Imaginamos que será por algún rito, pero no tenemos mucha idea. El perro nos sigue acompañando en esta ruta.

595. Pano, Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou
598. Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou 606. Katz y Saioa en sombras, Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou
612. Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou 618. Katz, Pano, Cementerio, Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou
621. Pano, Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou 625. Cementerio, Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou
632. Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou 633. Saioa, Pano, Rodeando el Kasbah Ait Ben Haddou

Damos la vuelta completa al kasbah. Nos encontramos con un enorme grillo…

635. Grillo, Kasbah Ait Ben Haddou 639. Grillo, Kasbah Ait Ben Haddou

Nos despedimos ya de este sitio tan especial…

645. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou 649. Kasbah Ait Ben Haddou
655. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou

Y vamos al hotel, donde cogemos mochilas, y después de liquidar nuestras deudas, salimos a la carretera a ver si pasa algún taxi. Lo primero que nos para es un coche con la trasera descubierta, y donde montamos junto a dos señores que ya están arriba (2 €). Dirección: el pueblo de Tabourahte, donde pasan los buses hacia Marrakech, ya que así no tenemos necesidad de ir hasta Ouarzazate.

Al bajarnos del coche, se nos acerca un chico a ofrecernos taxi, le decimos que no. Vamos hacia la carretera donde se supone que pasan los buses, donde un chico empieza a hablar con nosotros y a ofrecernos los servicios de taxi. Le decimos que no, que muy caro, pero la verdad es que nos da un precio bastante bueno, no mucho más caro que el bus y al ir en coche llegamos antes… así que aceptamos (20 €). Nos acercamos a una tienda a coger un zumo para desayunar, y volvemos donde el chico… hay ya un taxi esperándonos… ¡el conductor es el primer chico que nos ha ofrecido ir! Jeje

Montamos, tenemos el asiento de atrás para nosotros solos. Poco más adelante el chico para en un edificio que nos dice que es la policía, y es que tiene que presentar papeles para poder ir a Marrakech.

Del camino en taxi poco puedo decir, ya que duermo a ratos, y otros mucho voy con los ojos cerrados para no marearme. Ha subido y bajado alguna persona a lo largo del viaje, pero en ningún momento se ha hecho incómodo. Hemos pasado curvas, pueblos, animales, kasbahs… Las fotos de Katz tienen una pinta increíble, así que imagino que el camino ha sido muy chulo jeje. Desde luego el trayecto en que yo he ido despierta y con los ojos abiertos era digno de ver, con unas montañas enormes que no te imaginas en mitad de Marruecos.

661. Camino de Tabourahte a Marrakech
663. Camino de Tabourahte a Marrakech 664. Camino de Tabourahte a Marrakech
667. Pano, Camino de Tabourahte a Marrakech 676. Camino de Tabourahte a Marrakech
681. Camino de Tabourahte a Marrakech

El taxi nos deja en Marrakech en una avenida enorme, con mucho tráfico. Según bajamos se nos acerca un chaval y un hombre que imaginamos es su padre, no nos dejan ni hablar. Nos quieren vender el taxi hasta el centro, pero nosotros de momento no lo queremos. Eso si, hace muchísimo calor, agobiante, así que con las mochilas a cuestas no podemos andar mucho…

Cogemos un camino sin rumbo fijo, nos damos con la estación de buses. Hay una parada de autobuses con una marquesina, en la que aparece un mapa enorme de la ciudad, e intentamos ubicarnos. Justo entonces llega un chico y nos ofrece taxi al centro, pero cuando íbamos a aceptar porque sino no sabíamos cómo llegar, una chica que espera en la parada del bus, vestida completamente de negro con la cara descubierta, me dice el número del bus que nos deja en el centro, que casualidad llega. Así que diciéndoselo también a una familia de asiáticos, subimos todos (0,50 €).

No tardamos mucho, y el viaje está entretenido porque vas viendo las diferentes zonas de la ciudad. Nos deja súper céntricos, y como Katz ya conoce Marrakech nos vamos directos a las calles principales.

Primero, a un banco a sacar dinero, que nos queda ya muy poco. Entramos en los cajeros, y no funciona. El vigilante nos dice que en la casa de cambio que hay un pelín más adelante hacen mejor cambio, así que vamos allí. Cambiamos 50 eur, y salimos directamente a la calle trasera.

De ahí empezamos a entrar en cada hotel que vemos, sin mucha suerte. Los baratos están un poco mal, y los caros… ¡pues son caros! Jajajajaaaa Después de entrar, preguntar, y ver unos cuantos, damos a una zona que no parece tan turística. Entramos a un hotel que parece muy local, y pensando que nos van a decir que no tienen disponible, nos dan un zasca… sí tienen habitaciones, nos dicen el precio (14 €) y son baratas, subimos a verlas y están genial… ¡Aquí nos quedamos! ¡Esto nos pasa por mal pensados!

Nos damos una ducha fresca y nos ponemos la ropa más ligera que tenemos. Este calor no se puede soportar. Ahora toca comer, que no hemos desayunado apenas. Según veníamos, aparte de mirar hoteles, yo me he quedado con algún restaurante que parecía muy de aquí, poco turístico y poco caro, así que vamos hacia allí.

Katz pide chuletillas de cordero, yo tajín de verduras sin magnus (no lo entienden, pero sí entienden alérgica jeje). Las dos cosas acompañadas de unas patatas fritas (7,50 €).

Llegan las chuletillas de Katz, las prueba y dice que están muy ricas, aunque son pocas.

688. Katz, Comiendo chuletillas, Marrakech

Llega mi tajín y según lo veo pienso que mi elección no ha sido la acertada.

689. Saioa, Tagine de verduras, Marrakech

No tiene muy buena pinta. Pero según lo pruebo… ¡está muy rico!!! ¡Acierto total!

Ahora a la plaza Jamaa el Fna, la plaza principal de la ciudad. Pero… nos encontramos con estos helados… ¡cómo vamos a decir que no! Jeje (0,40 €)

690. Saioa, helados, Marrakech

Una vez en la plaza, directos a ver las serpientes por allí (5 €). Primero se pone Katz, coge una y le saco alguna foto. Cuando me pongo yo, la puñetera serpiente se mosquea con otra que hay abajo y se lanzan la una a por al otra. Me acojonan un poco. El señor me ve y me dice que coja con suavidad a la serpiente… ¡ya claro!

693. Katz con las serpientes, Marrakech 699. Saioa con las serpientes, Marrakech

Después, al zoco. Con un zumo de naranja que el calor se lleva mejor (0,40 €)… Pasamos por infinidad de calles, de tiendas, de gente. Intentamos perdernos un poco por estas calles a la sombra, pero cuando la gente nos ve nos señala la dirección de la plaza principal y nos manda para allí, o para el barrio de los curtidores, extrañados de que estemos paseando por esas calles. Llega un momento en que agobia un poco, pero al final conseguimos andar por calles donde la gente no nos dice nada.

Volviendo de nuevo hacia la plaza central, paramos en una tienda donde tienen bolsos de piel, que dice que no tiene lo que quiero pero nos lleva a otra tienda. Nos tiramos ahí sin quererlo como media hora regateando, lo paso hasta mal. El chico parece mosqueado por el precio que le decimos finalmente, pero según cerramos el trato, saca una sonrisa a relucir. Yo ya tengo mochila nueva, y él dinerito en el bolsillo (18 €).

En este zoco venden de todo, incluso nos paramos en un puesto que tiene unas cosas que nos dice que son larvas de mantas rayas…

Llegando a la plaza un señor nos intenta vender una sesión de hammam, y nos hace acompañarlo al interior para verlo. Nos enseña todas las zonas, y nos explica lo que incluye el circuito.

Descansamos un poco en el hotel, necesitamos refrigerarnos. Otra ducha después, salimos cuando ya ha oscurecido. Para comenzar, una pizza compartida (2 €).

Pasamos por la plaza, donde hay ahora muchísimos puestos de comida, y actuaciones con el público en corro. Mirando los puestos de comida, conocemos a un chico que habla castellano perfecto, nos hace mucha gracia ya que sabe incluso algo de euskera. Nos cuenta que su novia es vasca. Cenamos en el puesto para el que él trabaja, pedimos unas berenjenas y unos pinchos morunos. Las berenjenas se salen. Buenísimas. (6 €)

708. Katz y Saioa, Cenando en Marrakech

Un zumo después (1,40 €), volvemos al hotel despacito. Parándonos en los diferentes corrillos a ver qué hacen y con qué se entretienen.

2017.07.29… Ksar Ait Ben Haddou y Ksar Ellouze, inmersos en otro mundo

Salimos de Bilbao al escenario de Juego de Tronos.

 

Sobre las 2 de la mañana el bus hace una parada. La gente baja, compra comida y aprovecha a cenar, o desayunar, o algo… Nosotros aprovechamos a estirar las piernas y a refrescarnos. De vuelta en el bus nos cambiamos, Katz se sienta junto a la chica a ver si ahora puede él dormir algo.

A las 5 de la mañana más o menos llegamos a Ouarzazate. Los argentinos se quedan en el bus, les quedan unas cuantas horas de viaje, van al desierto. Nosotros hemos llegado a nuestro destino… por el momento.

Aún está oscuro. Vamos a buscar un hotel, a ver si podemos ocupar ya la habitación y nos echamos un par de horas.

El primero en el que intentamos entrar a preguntar está cerrado. Llamamos a la puerta pero no responde nadie. Siguiente. También cerrado. Seguimos andando. El siguiente que encontramos tiene la puerta abierta, y unas empinadas escaleras. Katz sube solo a preguntar por una habitación. Baja diciendo que está bien, y que tiene aire acondicionado, pero sale bastante caro. Vamos al siguiente, cerrado también.

Así que hablamos, y decidimos ir a Ait Ben Haddou y buscar allí. No habíamos ido antes porque pensábamos que serían caros, pero aquí ya son bastante caros, así que Katz que ya conoce dice que mejor vamos para allí.

Con lo que volvemos hacia la estación, ya que junto a ella está la parada de taxis. 150 dirhams (15 €) que nos sale, porque no hay nadie para compartir el taxi… ¡Qué le vamos a hacer! Nos montamos y arranca.

El paisaje es muy bonito a través de la ventanilla. Comentamos al taxista que buscamos hotel, que a ver si conoce alguno, y nos para en uno. Llama él mismo a la puerta, y al cabo de un rato sale un señor abrochándose los pantalones jajajaaaaa. Nos da un precio de 250 dirhams.

Nos parece caro y queremos mirar más, así que pedimos al taxista que por favor nos deje en la calle principal. Nos bajamos allí, casi en una punta del pueblo, y empezamos a preguntar en diferentes hoteles. En el primero que preguntamos nos dice 300… después de pensarse cuánto nos podría sacar, porque tarda en contestarnos un montón mientras nos mira de arriba a abajo. Media vuelta y a por otro.

Vamos pasando de uno a otro porque muchos de ellos los encontramos aún cerrados, y los que no pues no nos acaban de convencer… Cuando estamos llegando a otro, nos llama un señor desde la ventana y nos pregunta si queremos una habitación. Le contestamos que si, y nos la deja en 150 sin desayuno o 200 con desayuno. Subimos a verla y está genial el Hotel Al Baraka… nos quedamos (20 €), no buscamos más que estamos muertos. Le pedimos el desayuno para dentro de media hora, lo justo para que podamos ducharnos.

465. Hotel La Baraka, Kasbah Ait Ben Haddou

Bajamos y nos sentamos en el comedor. Un chaval empieza a traer platillos con tapadera, que no sabemos qué son. Luego nos trae dos tortas de pan en una cesta, y nos pregunta si queremos huevos… ¡claro que si!!! ¡De todo! Jajajaja

Probamos el zumo, muy rico, y el café no tan rico pero aceptable. Empezamos a abrir los platillos, hay aceitunas, mantequilla, aceite, mermelada de fresa y de melocotón… Probamos de todo. Está buenísimo, las mermeladas son caseras y están de muerte. Cuando ya no puedo más traen los huevos fritos. Todo para Katz.

466. Katz, Desayuno en Hotel La Baraka, Kasbah Ait Ben Haddou
467. Desayuno en Hotel La Baraka, Kasbah Ait Ben Haddou

Con esta panzada, nos subimos a la habitación no muy seguros de qué hacer. Decidimos tumbarnos media hora a ver si se nos quita el sueño. Casi dos horas después nos despertamos… creo recordar que la alarma ha sonado, que la he parado, y como le he visto tan dormido me he dado media vuelta y me he vuelto a dormir yo también jeje

Es súper tarde, hay que moverse aunque estamos cansados y con muuuucho sueño. Pero hay que ir a ver la kasbah, así que allá que vamos. Según salimos a la calle, el calor nos da un bofetón… ¡qué horror! Lentamente vamos hacia la kasbah.

469. Kasbah Ait Ben Haddou
473. Katz y Saioa, Kasbah Ait Ben Haddou

Cruzamos el río seco, y pasamos por un par de tiendas. La siguiente tienda el chico se nos pone a hablar, y nos pide ropa o calzado para cambiar por algo. No tenemos nada, seguimos el paseo.

474. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou
475. Saioa, Pano, Kasbah Ait Ben Haddou

Nos metemos en la kasbah, buscando todas las sombras.

476. Kasbah Ait Ben Haddou

Ni tan siquiera me apetece subir a la zona de arriba, hace mucho calor y me está costando. Así que salimos de la kasbah por el otro lado.

482. Saioa, Pano, Kasbah Ait Ben Haddou 483. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou

Cruzamos al pueblo, compramos en una tienda una garrafa de agua (3 €), y para el hotel. En el camino sale de una tienda el señor que nos ha atendido antes en el hotel, es una cooperativa de alfombras. Nos enseña varias, son chulas. Después de un ratillo de charla, seguimos al hotel.

Subimos a la habitación, aire acondicionado a tope. ¡Que gusto!!!!

Nos leemos la guía, y un rato después decidimos bajar a buscar la forma de ir a otro kasbah no tan famoso que indica que hay cerca. Preguntamos en recepción, donde nos atiende otro señor distinto, y llama a un chico que habla castellano. Les preguntamos cómo ir a ese kasbah, y nos dice que hay que coger un taxi, y casualidad un señor que hay ahí en recepción nos puede llevar (5 €) jajaja

Pues nada, va a coger el coche y nos viene a buscar. Cuando veo el coche… uffff… Está bastante destartalado jeje

En 15 minutos llegamos a la kasbah Ellouze. Estamos solos. Damos una vuelta a la kasbah, está bastante derruida y por algún lado cuesta pasar.

488. Saioa, Kasbah Ellouze 490. Katz y Saioa, Kasbah Ellouze
496. Pano, Kasbah Ellouze 505. Pano, Kasbah Ellouze
506. Katz, Kasbah Ellouze 511. Pano, Kasbah Ellouze
515. Kasbah Ellouze 516. Pano, Kasbah Ellouze
517. Katz y Saioa, Kasbah Ellouze

Junto a la kasbah hay un edificio que pensamos que es un hotel, y que parece sacado de Juego de Tronos, totalmente restaurado y muy chulo.

520. Pano, Burro, Kasbah Ellouze
521. Saioa, Pano, Kasbah Ellouze 522. Pano, Kasbah Ellouze

No tardamos ni media hora, y volvemos al coche. El calor es insoportable.

Otro descanso en la habitación, a la espera de que el calor se vaya un poco, porque ahora mismo es fuego. Sobre las 6, decidimos salir e ir a comer un cuscus. En la recepción está el chico que habla castellano, y le preguntamos si hacen tajín de verduras para la cena. Quedamos en que nos hagan uno para las 10 aprox. y nos vamos.

El sitio donde hemos visto esta mañana que hacen cuscus es un hotel con restaurante. Les pedimos y en unos 15 minutos allí lo tenemos (4 €). Está rico, pero nada que hacer en comparación con el de Agadir.

528. Saioa, Cuscus, Kasbah Ait Ben Haddou

Ahora sí, toca volver a andar un poquito. Lo justo para ir al kasbah y subir arriba a ver anochecer. Cruzamos el puente, las vistas son preciosas…

529. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou

Llegando ya a la cima, pasamos junto a una tienda de bereberes, donde uno de ellos nos invita a un té cuando bajemos.

Arriba hay gente, pero sobre todo locales. Los guiris suelen venir en excursión de día desde Marrakech así que a esta hora ya no quedamos muchos jeje

Nos sentamos y vemos cómo el sol se esconde detrás de las montañas. Las vistas desde aquí son alucinantes, ya que alrededor del kasbah hay montecitos de diferentes tonos y está precioso.

530. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou 531. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou
533. Vistas desde Kasbah Ait Ben Haddou 536. Pano, Kasbah Ait Ben Haddou
538. Kasbah Ait Ben Haddou 543. Pano, Vistas desde Kasbah Ait Ben Haddou
551. Pano, Puesta de sol, Vistas desde Kasbah Ait Ben Haddou 552. Puesta de sol, Vistas desde Kasbah Ait Ben Haddou
554. Puesta de sol, Vistas desde Kasbah Ait Ben Haddou

Cuando nos levantamos para empezar a bajar, ya sólo quedamos nosotros y otra pareja de turistas. Se nos acercan dos chicos con mochilas… son marroquíes, y están de viaje subiendo toda la cadena montañosa. Uno de ellos no habla mucho, el otro no calla.

Bajamos y los bereber de la tienda nos saludan de nuevo y nos invitan a sentarnos. Estamos hablando con ellos y baja la pareja de turistas que hemos dejado arriba, les invitan también a sentarse. Son italianos, pero hablan inglés perfectamente. Al rato bajan los dos chicos marroquíes, que se nos unen.

Los bereber se ponen a hacer el té, uno de ellos nos dice que hoy nos invitan a cenar. Les decimos que no, que hemos quedado en cenar en el hotel, pero nos insiste. La verdad es que a partir de este momento no disfruto tanto de la velada, ya que estoy pensando cómo nos podremos ir sin que les siente mal. Reparten el té y está muy rico. Se ponen a tocar. Está todo oscuro, casi no nos vemos las caras. A las 10 nos levantamos y nos disculpamos como podemos, nos vamos a cenar al hotel. No parece que les siente muy bien, y a mi me da mucha cosa, pero no podemos hacer más.

Katz saca la linterna y bajamos del kasbah despacito, no vayamos a caernos. Cuando llegamos al hotel, nos dicen que subamos a la terraza, que nos ponen allí la cena. De primero, y como cortesía de la casa, nos sacan un puré. Me da un poco cosa, pero lo pruebo y está rico.

559. Puré de Cena, Kasbah Ait Ben Haddou

Luego ya nos traen el tajín. Rico también, pero es que el puré me ha dejado ya llena jeje.

560. Saioa, Tagine de cena, Kasbah Ait Ben Haddou 561. Tagine de cena, Kasbah Ait Ben Haddou

Cuando acabamos la cena (8 €), el chico que habla castellano y otro amigo suyo se sientan con nosotros. Nos cuenta que tiene una novia japonesa, y un hijo de 2 años con ella. Al poco ella le llama por teléfono, y le insiste bastante así que coge la llamada y se retira a hablar.

Es el momento justo para retirarse, a Katz le da pena no ir donde los bereber, pero yo estoy cansada y se me cierran los ojos, así que vamos a la habitación y a dormir.

2017.07.28… Agadir, y carretera y manta hacia el próximo destino

Salimos de Bilbao hacia Agadir, ciudad hiper turística, donde conoceremos su larguísima playa.

Hemos pasado mala noche, hacía muchísimo calor, y encima la cama era tan dura que cada vez que me movía me despertaba. Pero comienza otro día y promete ser también interesante jeje

¡Lo primero, ducha y a desayunar!!!!
Salimos de nuevo a la medina, la cafetería que vimos ayer sigue cerrada. En la plaza de la medina nos tomamos un zumo, para ir haciendo el estómago, ¡y a buscar algo que comer!

445. Petit taxi, Tiznit

Nos metemos en el centro de la medina, alejándonos de las calles más principales, hasta que llegamos al mercado. Huele fatal, y es que tienen carne y pescado por ahí al solete.

Decidimos meternos en cualquiera de los bares que hay por aquí alrededor, elegimos uno al azar y para adentro. El que atiende es un señor bastante mayor, y hay una mesa ocupada por 5 chicos. Yo me siento en una que hay libre mientras Katz va a pedir. Veo que el señor se le queda mirando, y Katz le repite, pero el señor no dice nada. Me acerco por si no le ha entendido para volver a repetirle, pero uno de los chicos que está a la mesa habla con el señor y nos dice que no tiene. Katz vuelve a repetirle al señor que queremos una tortilla saharaui, pero el señor mantiene su mirada fija traspasando el cuerpo de Katz. Nos miramos sin saber muy bien qué hacer, me vuelvo a alejar hacia la mesa a ver si sin mi presencia hay más suerte, pero cuando recién apoyo el culo en la silla, uno de los que están sentados nos dice que no nos va a atender, se descojona. Pues nada, nos miramos flipando y nos vamos.

Volvemos sobre nuestros pasos, y vamos a la cafetería que vimos ayer. Ya está abierta, así que pedimos café, zumo y napolitana para mi y cola cao, zumo y napolitana para Katz. Nos da el desayuno una abeja que quiere hacernos compañía y no hay forma de que nos deje tranquilos. Como no es mucho desayuno, entramos a la panadería que pertenece a los mismos y que hay justo al lado y cogemos otra napolitana. Jo que ricooooo

446. Tiznit
447. Saioa, Pano, Tiznit

Como no hay mucho más que ver por aquí, volvemos al hotel, organizamos mochila y… ¡a buscar la parada de grand taxis! No está muy lejos del hotel, los coches parecen un poco más tartanas que otros que hemos visto, pero nos sirve jeje. Nos montamos en el coche que nos dicen, tiene unos pareos tapando las ventanas… ¡Y menos mal! Gracias a los pareos, porque el sol le pega que alucinas…

452. Tiznit

En menos de dos horas llegamos a Agadir, nos deja en otra estación de taxis. Echamos a andar sin rumbo definido, no tenemos ni idea de dónde estamos. Como la intención es coger un autobús nocturno a Ouarzazate, lo primero es ir a comprar los billetes del autobús y de paso ver si podemos dejar las mochilas.

Preguntamos a unas chicas por la estación, nos dan un par de explicaciones, mientras sale otra más de la cafetería a intentar ayudar también. Aquí ya se ve que las chicas van vestidas más modernas, y maquilladas. La conclusión es que lo mejor es coger un petit taxi (o taxi pequeño jeje) para que nos lleve a la estación, que está lejos.

Así que volvemos sobre nuestros pasos, y montamos a un taxi compartido. Dirección: Gare Routière, o estación de autobuses. Me voy fijando en el camino para no tener que coger luego otro taxi de vuelta… primera rotonda, izquierda, segunda rotonda, de frente, tercera rotonda, de frente… parece fácil. Nos bajamos justo al lado de la estación, y entramos. Buscamos las compañías que conocemos, y mientras yo pregunto a una Katz va a otra. Nos dicen que hay otra compañía en la planta de abajo que también viaja a Ouarzazate, así que bajamos a preguntar. Cuesta 120 dirhams y sale a las 23.00, así que cogemos aquí. Nos dejan “abandonar” nuestras mochilas en la oficina, así que metemos bañadores en la mochilita pequeña y salimos fuera de la estación.

Echamos a andar en la dirección que hemos venido, Katz pregunta a una pareja de guiris y nos dicen que la playa está todo recto.

No es que tenga mucho hambre, pero hoy es viernes, día del cuscus, y queremos comer cuscus por primera vez en Marruecos. Al venir en el taxi, aparte de contar rotondas, me he fijado que un poco más adelante hay unos bares-restaurantes, así que vamos para allá a ver si vemos algo interesante.

Encontramos un par de restaurantes, pero de pescado. Cuando llevamos media hora andando desde la estación, nos encontramos con los bares que yo había visto. Ya el primero tiene pinta de tener comida casera, de hecho tiene unos tajines que huelen estupendamente. Pero… lo primero el cuscus. Pedimos uno de verduras a compartir. Cuando lo traen alucinamos del pedazo plato que es, viene con una taza con caldo, así que Katz echa un poco. Cuando probamos y vemos que está buenísimo, echa todo el resto del caldo al cuscus. Con él nos han traído un vaso que no sabemos si es leche o qué. Katz prueba y dice que sabe como a yogur, yo por si acaso eso no lo tomo, y él tampoco jeje.

453. Katz, comiendo cuscus, Agadir

Terminado el cuscus, estamos sentados ahí de lujo, estaba muy rico, los garbanzos me han recordado a los de amama jeje. Como ya tenemos fichados los tajines y nos vamos a quedar sino con las ganas, pedimos uno pequeño de carne a compartir. La verdad es que está bastante rico. Yo carne no como muchísima, pero es como una carne guisada a fuego leeeento.

454. Katz, comiendo tagine, Agadir

Una vez con el estómago lleno, hay que seguir camino. Recto de nuevo, a la playa. Vamos por el camino correcto seguro, porque hay madres con niños que sujetan flotadores que van en esa dirección jeje. Ya en el final de la recta, y cuando hay que torcer a izquierda o derecha, estamos en la rotonda que nos suena por haber pasado a la entrada a Agadir. Cruzamos un paso de cebra, y Katz saluda a unos chicos negros que hay allí.

Uno de ellos se nos acerca a hablar, nos cuenta que es del Congo y que ha tenido que huir por la guerra. Allí se ha quedado su familia incluyendo mujer e hijos, y lleva aquí ya algunos meses ganándose la vida como puede junto con algún amigo, para reunir dinero y cruzar a Europa en una patera para poder ganarse la vida y sacar a su familia de la miseria. Es muy triste oírle hablar, además no hay nada que podamos decirle para quitarle esa ilusión, ya que cuando habla de la vida en Europa para ayudar a los suyos le sale una sonrisa que no le cabe en la cara. Le intentamos decir que se cuide, que es peligroso ese viaje, que las cosas en Europa están también muy mal… pero con toda la razón del mundo nos contesta… “peor que lo que hay en mi país no hay nada”. No tenemos más que decir. Se llama Christian.

Le deseamos toda la suerte del mundo y seguimos camino, tocados eso si por estas historias, mientras nosotros estamos de vacaciones por haber tenido la gran suerte de haber nacido donde lo hemos hecho.

Llegamos a la playa e intentamos buscar alguna zona con duchas, ya que en la guía pone que existen, pero por allí no vemos nada. Pero sí encontramos un cartel de los típicos de “usted está aquí”, y que indica dónde hay baños, dónde hamacas, y dónde duchas. Vemos que sólo hay unas en toda la playa, vamos a buscarlas para tenerlas localizadas, y cuando lo hacemos entramos ya en la playa.

Katz es el primero que baja a bañarse, yo me intento quedar dormida, pero hace calorrrrr. Hay muchos vendedores que pasan por allí ofreciendo de todo… alfombras (2 eur!!!), pareos, comida, té… Al final acabo metiéndome en el agua, la verdad es que la temperatura es buena. Cuando salgo, decidimos ir andando hasta el final de la playa, que desde aquí parece que allí hay dunas y mucha menos gente…

Así que nos ponemos a andar por la orilla de la playa, sorteando balones, pelotas de palas, niños y no tan niños… hasta que llegamos al final. La verdad es que el paseo se me ha hecho ameno, pensaba que íbamos a tardar más…

En esta zona de las dunas no hay nadie, vamos hacia allí derechos… hasta que veo salir a un señor de una cabina y decirme que no con la mano… aviso a Katz. Está prohibido ir más allá, así que nos quedamos ahí observando a las gaviotas que ocupan esa zona. Vienen dos chicas con cascos puestos que pasan más allá, el señor de la garita les pita con un silbato pero no se enteran jajajajjaaaa

457. Pano, Playa de Agadir

Paseo de vuelta a la zona de las duchas, ahora se está haciendo más largo el paseo… tardamos más o menos 45 min en hacer el trayecto. Salimos y vamos a las duchas, primero dejo que experimente Katz.

Le dan un cubo de playa de niños, y le meten en el baño de minusválidos… ¡ahí te duchas llenando el balde de agua en el lavabo! Jajajjaaaaaa

Nos quedan algo más de dos horas para que salga el bus, pero preferimos ir a la estación. Así cenaremos allí tranquilamente. Nos ponemos en la calle principal a parar taxis, no para ninguno. Decidimos dividirnos, Katz va a la acera de enfrente y yo en esta, a ver si por separado lo conseguimos. Katz tiene mejor suerte, en poco tiempo llegamos a la estación.

Cogemos nuestras mochilas, miramos las dos opciones de bares que tiene, y elegimos una de las dos. Nuestra cena son dos bocatas con patatas fritas. Y pasamos otro rato haciendo tiempo con el wifi.

A las 22.45, salimos con las mochilas a las dársenas. Al final el bus llega con más de media hora de retraso, y según se para mal aparcado y todo, la gente se arremolina para subir. Se nota su experiencia, se cuelan por todos los lados. Cuando consigo subir, no encuentro dos asientos juntos.

Al final no estamos juntos, pero sólo nos separa el pasillo. Junto a mi tengo un chaval de unos 10 años. Junto a Katz hay una chica que ni le mira.

Katz mete paquetes de clinex en los agujeros donde deberían estar las rejillas del aire acondicionado, que sino nos congelamos. 10 minutos después las empezamos a quitar porque hace mucho calor.

Después de otra parada en Agadir, intercambiamos asientos, ya que el de Katz está más recostado y así intento dormir. Misión imposible, alguna cabezada y gracias… ¡y eso yo que me duermo en casi cualquier lado!

2017.07.27… Legzira, y sus más de 5 horas de caminata hasta llegar a ella

Salimos de Bilbao a recorrer un camino con unos paisajes de infarto…

Nos levantamos pronto, hay una niebla increíble, se nota el fresco. Vamos hacia la zona del pueblo a desayunar en la pastelería que fiché ayer, la tienda de surf está cerrada aún.
Cuando entramos en la pastelería todo tiene buena pinta. Cogemos varios pasteles diferentes para compartir y probar. Justo al lado, nos sentamos en una mesa libre en uno de los bares. Pedimos café (nos sacan uno con leche, así que pedimos otro negro) y cola cao, y una tortilla, y nos metemos un buen desayuno entre pecho y espalda (cafés + cola cao + tortilla + pasteles = 3,50 €). Hay que coger energía para las clases de surf… jeje

332. Katz, desayuno, Sidi Ifni

Increíble la forma que tienen los butaneros de descargar las bombonas del camión a la calle… ¡parece que no pesan nada!

Nos ponemos en marcha que hemos tardado bastante en desayunar, tendríamos que estar ya en la tienda de surf. Cuando llegamos a la tienda, sigue cerrada. A mi la verdad es que no me importa tanto, hace fresco, el día aún sigue nublado y no me apetece mucho meterme ahora en el agua… pero Katz tiene ganas, así que entra en el hotel de al lado a preguntar. Ahí está el chico de la tienda, le decimos que vamos al hotel a cambiarnos y que en media hora estamos ahí.

Vamos rápido al hotel, y dejamos ya las mochilas medio preparadas para que luego sea llegar, ducharnos, y salir, que a las 12 tenemos que dejar la habitación.

Volvemos a la tienda, allí delante nuestro llama a nuestro “profe” particular, y mientras viene, nos va dando los neoprenos. A mi me toca largo, a Katz uno de tirantes y pantalón corto jeje. Viene nuestro profe… ¡y es el chico que vimos ayer de rastas! Nos subimos a la parte de atrás descubierta de un coche con las tablas y… ¡allí vamos!

Cuando llegamos a la playa el coche se va, y nos acercamos con nuestras dos tablas junto a la orilla. Ahí echa las dos tablas al suelo, y nos dice si queremos calentar con él… ¡pues vale! ¡Y va y se pone a correr! Oye, que ya no estamos para estos trotes… un par de vueltas después lo deja, él como una rosa y nosotros echando la gota gorda jajajjaaa.

Nos da las explicaciones pertinentes para ponernos de pie en las tablas… la teoría es fácil, y hacerlo en la arena sin movimiento también. Como 10 minutos después, cuando ya nos hemos subido en las tablas sin que él nos diga nada un par de veces, nos dice… ¡al agua!!! ¿Al agua? ¿Ya????? Pues vale… ¡vamos!!!! A mi ya me entra la risa sólo de pensarlo.

El agua está fresca, yo la verdad es que con el neopreno estoy genial. Vamos un poco hacia dentro, hay resaca que nos lleva hacia el puerto, y hay bastantes olas. Resumen de algo más de 1 hora de surf: las primeras veces yo consigo ponerme de rodillas, e incluso levantar el primer pie. El segundo ni de coña. Las últimas veces no tengo ya ni fuerzas para incorporarme en la tabla, mis brazos no pueden ya sostenerme y tan sólo me dejo ir jeje.

Katz ha resultado mejor que yo, consigue al menos intentar dignamente hasta el final levantarse en la tabla, aunque con los mismos resultados que yo. El profe es muy majo, se ríe un poco y sigue animando para que sigamos intentando, pero nos rendimos y pedimos descanso.

Nos quedamos charlando ahí 10 minutillos hasta que llega el coche. Volvemos a la tienda, y después de una foto de recuerdo, nos cambiamos y volvemos rápido al hotel. (clases de surf 35 €). Son más de las 12 y queremos ducharnos.

334. Katz y Saioa con profe Surf, Sidi Ifni

Sobre la marcha hemos decidido que iremos a Legzira andando, ya que nos han dicho que se tarda sobre 2h30′. Duchados y preparados, comenzamos la rutilla con las mochilas a cuestas. Nos han comentado que se llega andando por la playa, pero el de la tienda de surf también ha dicho algo de un trekking, así que no tenemos mucha idea jeje.

Bajamos a la playa, y 5 minutos después subimos por un camino que se desvía hacia la cima del primer montecito que hay. Ya llegando arriba un chico nos avisa de que por ahí no se puede pasar, pero de cualquier forma las vistas desde allí están chulas, ya que se ve toda la ciudad de Sidi Ifni y la playa.

337. Pano, Sidi Ifni, Camino de Sidi Ifni a Legzira
338. Katz y Saioa, Sidi Ifni, Camino de Sidi Ifni a Legzira 342. Camino de Sidi Ifni a Legzira
344. Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira

Bajamos de nuevo a la playa, y preguntamos a dos señores que vende tallas de madera. Nos dicen que por la playa sí se puede ir, pero que como ya quedan un par de horas para la pleamar habrá zonas por las que ya no se pueda pasar, pero que podemos subir al monte. Todo esto se lo entendemos a medias o nos lo inventamos, ya que sólo hablan árabe y alguna palabra de francés, pero los gestos lo arreglan todo jeje.

La playa es preciosa, y está desierta a excepción de algún pescador o alguna persona que como nosotros está dando una vuelta, pero una vuelta literal ya que los que nos encontramos ya vuelven a Sidi Ifni.

347. Camino de Sidi Ifni a Legzira

Hay grandes rocas y altos acantilados de colores rojizos, hay que saltar charcos de agua, subir alguna piedra.

349. Katz, Camino de Sidi Ifni a Legzira 352. Camino de Sidi Ifni a Legzira

Nos damos prisa porque al fondo parece que el agua casi llega a la pared del acantilado y que no hay sitio para pasar, pero por suerte llegamos a tiempo y pasamos.

Damos a una playa donde hay algunas personas, marroquíes, pero vemos que el fondo ya está bloqueado por el agua, así que… empezamos la segunda etapa del día, caminar por el monte.

Subimos la ladera del monte, cruzamos un pequeño pueblo donde nos cruzamos con perros, ovejas, vemos un pequeño burro… Un señor manda entrar en casa a una niña que sale a hacer recados, y que se asoma poco más tarde mirándonos curiosa a ver qué hacemos. Preguntamos al señor que sigue apostado en la ventana, y nos dice que si, que para Legzira hay que seguir caminando de frente… pero a nosotros nos da un poco cosa, ya que seguir caminando de frente significa caminar por un terreno con plantas bajas, pero sin nada. No hay animales, no hay gente, no hay caminos. Así que le damos las gracias pero seguimos el camino del pueblo hacia la carretera (una pista de tierra, no asfaltada).

Pero poco después vemos caminillo que se mete hacia el descampado, así que nos volvemos a meter por él. Si hubiésemos hecho caso al señor nos habríamos ahorrado un ratito, pero…

Unos cuantos pasos más allá, llegamos a la tercera etapa, o rebautizada por Katz como “río seco” jajaaaaa. Cruzamos un pequeño cauce, que imagino que en época de lluvias si eso existe aquí llevará algo de agua, pero que ahora está lleno de arena. Y seguimos el camino, de momento no se ve ni un pueblo, ni una casa, ni nada… ¿dónde narices estará Legzira? Bueno, llevamos poco… menos de 2 horas… pero nos han dicho 2h y 30 y a lo lejos no se ve nada… venga vamos a seguir…

Llegando a la cima de este monte, levanto al cabeza y veo… ¡un arco! ¡Jo que bonito se ve desde aquí!

361. Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira 363. Katz, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira

Seguimos el caminillo del monte… Y seguimos haciendo fotos y más fotos, precioso.

367. Saioa, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira 369. Saioa, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira

Bajamos a la playa que hay junto al arco para verlo mejor. Parece mentira que aguanten ahí, si parece que no tienen consistencia y se van a deshacer…

377. Katz, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira 380. Katz y Saioa, Camino de Sidi Ifni a Legzira

Vuelta al caminillo del monte, sube cuesta, baja cuesta, vuelve a subir… ahora se ve desde arriba otro arco, uno que se ha caído. Espectacular de cualquier forma, ya que se ve cómo ha quedado el acantilado totalmente liso y todas las rocas en el agua.

390. Saioa, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira 391. Katz, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira

Y continuamos andando. Ya se empieza a hacer largo, sobre todo porque no se ve el final… Aunque el camino merece totalmente la pena; las vistas son únicas, y vamos nosotros solos, ya que aún no nos hemos cruzado con nadie.

Se empieza a ver al fondo algo blanco, Katz piensa que es Legzira, yo no lo creo, no sé porqué pero no me cuadra… de toda formas no le quito la ilusión jeje

Al poco rato, vemos otro arco. Por supuesto, bajamos a la playa y echamos mano de las cámaras de nuevo.

393. Katz y Saioa, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira 397. Saioa, Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira
398. Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira 401. Pano, Camino de Sidi Ifni a Legzira

Y cuando ya lo hemos mirado y remirado, volvemos a  subir al monte, al caminillo que ya nos resulta tan familiar. Pasamos la casa blanca que veíamos antes, una casa sola en medio de la nada. Encontramos unos arbolitos pequeños. Son como bonsais sin hojas, muy chulos.

416. Pano, Árbol, Camino de Sidi Ifni a Legzira

Pasamos una zona amurallada, con la muralla medio derruida. Una grieta en el monte nos hace tener que meternos hacia la carretera que va paralela al mar.

En esta cuarta etapa hacemos un trozo por la carretera, aunque no nos gusta, las vistas no son tan chulas, y además nos preguntamos si no nos estaremos perdiendo algún que otro arco, así que en cuanto vemos otro caminillo que se mete nos volvemos al descampado del monte. Ahora si ya se empieza a ver la ciudad.

Cogemos el camino que parece más recto por medio del descampado. A mano izquierda, junto al mar, vemos gente haciendo parapente, a Katz le apetece ir a cotillear pero yo prefiero seguir. El cansancio se nota, tengo ganas de quitarme la mochila.

Y por fin llegamos a Legzira. Vamos por el sendero hasta llegar al parking, bajamos unas escaleras, y empezamos a preguntar en todo hotel que vemos a ver cuánto sale una habitación. Los precios se disparan, se nota que esto es muy turístico. Está plagado de restaurantes y hoteles, y de gente, bastante gente, sobre todo cuando durante el día no hemos visto a nadie. Bajamos a la playa, y a mano izquierda al fondo se ve un arco… pues ya que estamos, ¡vamos a verlo!

Comentamos y creemos que lo mejor va a ser seguir camino hacia Tiznit, para quitarnos más ruta mañana y encontrar algún alojamiento más económico. La playa tiene algún chiringuito, hamacas, caballos y camellos para pasear por ella, mucha gente jugando en la orilla con el balón o las palas… Llegamos y el arco está muy chulo, la gente está a la sombra porque hace bastante calor. Cruzamos el arco, y al poco nos quedamos solos. Es muy chulo, al otro lado se ve otro arco derruido.

424. Pano, Legzira
428. Katz y Saioa, Legzira 434. Pano, Legzira
436. Saioa, Pano, Legzira 439. Pano, Legzira

De vuelta en el paseo, entramos a una tienda a coger un helado, que nos lo merecemos. Yo estoy entre uno de hielo o un tipo Magnum, al final me cojo este último por probarlo, pero es demasiado dulce y con este calor… (2,90 €)

En el parking, preguntamos a uno de seguridad por los buses y nos dice que arriba, en la carretera principal, que pasará en unos 15 minutos, ya que hay cada media hora…
¡pues ale, a subir cuesta!
Subiendo la cuesta, unos chicos nos oyen hablar castellano y nos paran… son valencianos, llevan casi un mes en Marruecos, y están emocionados porque hoy han estado invitados por una señora en su casa con su familia comiendo… ¡en el pueblo en el que hemos visto a un burrito pequeño!

Nos despedimos y seguimos subiendo, pasamos junto a un grupo de gente con bolsas de playa y sillas y todo el equipamiento de playa, y seguimos… ¡hasta que vemos el bus llegar, parar, y seguir!!! Todo a escasos metros de nosotros, pero por mucho que corramos no llegamos… ¡mierda!

Llegamos a la carretera, y esperamos donde nos dicen, tenemos media hora por delante. Al poco llega una van y de ella se baja la familia equipada con el kit playero que hemos visto antes cuando subíamos la cuesta… ¡y es que esas van suben y bajan gente hasta casi la playa por unos dirham, para evitar la cuesta!

Seguimos esperando. La puesta de sol es muy bonita. Han pasado ya 20 minutos, a ver si llega… de repente me pega un susto una chica al volante de un coche, está aprendiendo a conducir y ha pegado una acelerón en mi dirección. Lo ha controlado rápido (ella o el profe) pero el bote no me lo ha quitado nadie jeje

Un chico que está enfrente se acerca a charlar un poco con nosotros, aunque al poco vuelve a su sitio, ya que va a Sidi Ifni y está haciendo dedo…

Cuando la media hora ha pasado, un coche se para junto a nosotros. Nos ofrece llevarnos gratis a Mirlef, Katz me pregunta pero prefiero ir hasta Tiznit del tirón, sino mañana tendremos mucho más coche… Han pasado 5 minutos y ya me he arrepentido de esa decisión. Al bus no se le ve por ninguna parte y ya tendría que haber pasado.
Sigo mirando la carretera como si fuese a aparecer gracias a algún poder mental.

Sigo mirando la carretera, no despego la vista de ella, me estoy poniendo ya nerviosa… cuando veo a Katz corriendo a un coche que ha parado más adelante. Veo que se acerca a la ventanilla, dice algo, y me llama… cojo mochilas y voy hacia él para adelantar algo de tiempo. Me dice que es un grand-taxi, y que nos lleva a Tiznit (5 €)… ¡genial!!! ¡Menos mal!!!

Además, no nos toca detrás del todo, sino que nos sentamos detrás del conductor. En el camino vamos cogiendo y dejando gente. Unos de ellos unos guiris que van allí a pescar… ni que lo digan… ¡qué tufillo a pescado! jeje

Cuando pasamos por Mirlef vemos la playa, tiene una pinta muy muy chula. El trayecto en coche no se hace pesado, y en poco más de una hora nos deja en Tiznit, en la avenida principal, justo frente a la medina. Conseguimos ubicarnos un poco (la verdad es que esta vez quien se ubica es Katz, yo estoy un poco perdida), y entramos en la medina.

Preguntamos en varios hoteles dentro de la medina, pero no nos acaban de convencer. El último que vemos no está nada mal, a 150 dirhams, pero como en la guía indica que hay alguno fuera de la medina, vamos hacia allí a ver si hay algo mejor.

Preguntamos en una cafetería a ver dónde hay algún hotel cercano y nos indica. Vamos hacia allí, es un hotel que tiene muy buena pinta, de hecho la habitación sale a 250 dirhams. Le decimos que se nos sale de precio, y nos la baja finalmente a 180 dirhams, así que vamos a ver la habitación… ¡Hay ascensor y todo! Jajajaa

La habitación está genial, y el baño ni te cuento, muy nuevo todo y muy limpio. Así que nos quedamos aquí (18 €). Katz entra a ducharse y me siento en la cama a sacar mi ropa… ¡madre mía! ¡vaya tabla! Es durísima jajajjajaaa

Una buena ducha muy necesaria, y casi sin parar salimos del hotel que sino nos entra el bajón. Y hay que cenar, que tenemos mucha hambre.

De nuevo en la plaza de la medina, nos cogemos un zumo, y vamos buscando algo para cenar… ya están cerrando todo, son casi las 11 y se nota. Vemos una tienda de frutos secos y Katz coge pipas de calabaza y cacahuetes (1 €).

Como el del hotel nos había dicho que siguiendo su misma calle había un restaurante, vamos hacia allí a ver si lo encontramos abierto… ¡y si! Hay bastante gente aún, incluso pidiendo. Parece un local para turistas, pedimos unos bocatas (4 €).

Vuelta a la habitación y a dormir rápidamente, que estamos que no nos podemos ni mover.

2017.07.25… Visita de Laayoune y Tarfaya

Salimos de Bilbao a Laayoune y Tarfaya. Del día de hoy no esperábamos mucho, simplemente conocer un poco más una ciudad del Sáhara antes de pasar a Marruecos… Eso nos demuestra lo equivocados que podemos llegar a estar. Uno de los mejores días del viaje.

A la 1.30 de la madrugada el bus hace una parada. Yo no consigo dormir bien, a ratos dormito pero no son largos y no pillo postura. Katz se baja a ver el cielo por la noche, yo me quedo a ver si ahora que estamos parados y sin ruido consigo quedarme dormida, pero no hay suerte. Katz vuelve y dice que estaba chulo, pero no ha conseguido sacar foto buena. Las siguientes horas se hacen pesadas, con ganas ya de llegar a Laayoune.

Llegamos muy pronto, las oficinas no están abiertas aún para comprar los billetes de aquí a Tarfaya, así que nos sentamos en la sala de espera y pasamos allí el rato.
Cuando abren las taquillas Katz va a informarse y compra ya el billete para ir a Tarfaya (10 €), pero aún tenemos que esperar otro rato a que abran la zona de recogida de equipajes. Cuando lo hacen, somos los primeros en dejar las mochilas… ¡ahora a conocer Laayoune!

No tenemos ni idea de qué hay, ni un mapa ni nada, así que con la wifi de la estación de bus Katz ha mirado dónde está la oficina de información turística, y para allí que vamos. Al poco de comenzar a andar, vemos a lo lejos unas dunas enormes… ¡qué pasada! ¡Qué chulas, tan cerca de la ciudad! Se nos empieza a ocurrir que quizás nos de tiempo a hacer una excursión organizada en coche a las dunas, o que podemos pillar un taxi o algo… así que vamos emocionados pensando en las posibilidades que tenemos de ver un trocito de desierto tan cerca.

De un barrio normal junto a la estación, pasamos a una zona en construcción de grandes avenidas y parques donde no se ve gente. Todo muy nuevo. Muchas banderas de Marruecos por todas partes.

260. Pano, Laayoune 261. Laayoune

Llegamos a la oficina de turismo pero está cerrada aún. Preguntamos a unos chicos que vemos en el hotel de enfrente y nos dicen que abre a las 8.30, así que nos vamos a buscar desayuno.

192. Katz, Laayoune

Retrocedemos a una zona que parecía con algo más de comercio, y al poco vemos una cafetería. Entramos, y nos pedimos un desayuno de napolitana, zumo y café para mi y cola cao para Katz… con la inestimable ayuda de una chica que nos hace de traductora jeje. ¡Qué bollería tan rica!!!! ¡La han calentado un poco y sabe a gloria! Al final cae otra napolitana más, que están muy ricas, e iniciamos el día (3,50 €).

Volvemos tranquilamente andando a la oficina de turismo, que está a unos 15 minutos. El portón ya está abierto. Pasamos al interior de la oficina, pero todo está apagado y no hay nadie. Oímos ruidos fuera, salimos… ¡y hay dos hombres en el tejado! Uno de ellos nos pregunta qué queremos hacer, le decimos que queríamos información sobre cómo ir a ver las dunas… baja y nos da unos folletos que tiene por ahí guardados de hace años.
Nos escucha y nos dice que para ir a esas dunas vayamos nosotros mismos, le preguntamos si en taxi y nos dice que en taxi o andando… ¿andando? ¿Se puede andando? ¡plin!!!! Nos miramos, ya tenemos plan.

Salimos de la oficina de turismo, y con la mirada puesta en las dunas, echamos a andar en esa dirección. Nos metemos en un barrio obrero, calles a esas horas vacías, excepto por algún pequeño gato, alguna gallina que se oye encima de los tejados, y algún que otro que se marcha ya a currar.

Llegamos a un punto en el que Katz prefiere bajar e ir andando por el cauce seco del río, así que bajamos y vamos. Hace mucho viento. La verdad es que el paisaje es precioso, tiene unos contrastes de colores que van de los tonos ocres y rosados de las casas ahora allá arriba, los marrones y rojizos del cauce del río y las dunas al otro lado, los verdes de las diferentes plantas que crecen por allí, y las huertas y cultivos, y el azul del cielo. Ese azul limpio sin una sola nube.

Vamos por un camino por el que se ve que van coches porque hay alguna rodada, hasta que nos ponemos a cruzar el cauce hacia las dunas. Katz va delante tanteando el terreno, yo le sigo. De repente noto que mis pies se hunden un poco, le pregunto si él no se hunde, porque a mi como que se me mete el pie… y entonces se da cuenta… ¡está en arenas movedizas!!! Sale rápido, más de lo recomendable, así que sus zapatillas salen un poco perjudicadas jajajajaaaa. Las mías siguen casi impolutas.

Es increíble las formas en la arena y el barro que ha formado el viento. Llegamos a un punto donde hay un pequeño estancamiento de aguas, y hay que cruzarlo, porque no parece tener fin. Katz hace un puente con piedras, y lo cruzamos en plan hamburguesas de Humor Amarillo jeje

Vemos un rebaño de cabras a lo lejos, el perro que las guarda se nos acerca y nos ladra, pero nos deja tranquilos pronto.  Un rato después… ¡ya estamos!!!! ¡En las dunas! Parecían más pequeñas vistas de lejos… ¡qué fina es la arena! Y están intactas, sin una pisada, con las formas que les da el viento…

201. Pano, Dunas, Laayoune 203. Katz y Saioa, Dunas, Laayoune
253. Dunas, Laayoune

Subimos, corremos, saltamos, nos sentamos, hablamos, reímos, pensamos…

206. Katz, Pano, Dunas, Laayoune 227. Katz, Pano, Dunas, Laayoune
215. Saioa, Dunas, Laayoune
238. Katz, Pano, Dunas, Laayoune

No sé cuánto tiempo estamos aquí, pero nos ha encantado. ¡Estar rodeado en el desierto de dunas como estas tiene que ser la leche! A una hora prudencial, decidimos empezar el camino de vuelta, ya que no sabemos cuánto nos va a llevar.

Así que arena, puentecillos de piedras, rocas, tierra y unos cuantos pasos después volvemos a estar en el otro lado del cauce del río. Antes hemos venido por la izquierda… ¡ahora vamos a probar a ir hacia la derecha! Se ve más actividad en las calles, las tiendas abiertas, gente comprando, vendiendo, hablando, andando, cocinando… Al andar algo me va dando en las piernas, toco y es el choto de la sudadera, pero me resulta raro ya que no lo suelo notar… miro bien ¡y es que tengo un montón de arena dentro! Jajajaaa

Poco después nos damos cuenta de que hemos llegado al otro lado de la estación de autobuses en mucho menos tiempo, así que entramos a refrescarnos un poco. Ya refrescados y descansados, volvemos al centro a ver si encontramos algo para comer. Hay mucha gente pidiendo. No encontramos nada para comer. Eso si, llegamos hasta la gasolinera que imagino será la que conocía aita jeje.

259. Gasolinera, Laayoune
264. Laayoune

Damos la vuelta, y volvemos hacia la estación. Ya cerca compramos una botella de agua, un refresco y una torta de pan para calmar un poco el hambre (1,05 €). En la estación no nos queda mucha espera, cogemos las mochilas y salimos a esperar al autobús. Mismo sistema, dicen el destino y tú les das las maletas cuando dicen el tuyo. Subimos al autobús dirección Tarfaya.

El trayecto está muy chulo, con un montón de dunas alrededor. Cuando llegamos a Tarfaya, nos deja en una calle que parece la principal del pueblo. Como no vemos ninguna señal de hoteles, vamos hacia la playa ya que la guía indica que ahí hay un hotel. La verdad es que lo encontramos pronto.

Nos atiende un chico al que preguntamos por una habitación doble. Nos dice que esperemos y llama por teléfono, pero no viene nadie. Al final se va un momento y regresa con un señor que tiene pinta de que se estaba echando una siesta rica rica jeje. Nos lleva a ver dos habitaciones, una con baño privado y que está muy bien, y otra con baño compartido (pero para nosotros porque no hay nadie para compartirlo jeje) que tiene un poco peor pinta, pero que para una noche preferimos… hasta que hace una rebaja en la del baño privado. Nos vamos al final a ese lujazo de habitación, está genial (15 €).

Mientras Katz se ducha localizo un arácnido, y lo mantengo vigilado. El puñetero es el dueño y señor de la habitación, y en contra de lo que suelen ser sus congéneres, es decir, lentos, este se pega unas carreras por el techo de alucinar. Intento tenerlo controlado en todo momento, pero cuando salgo de la ducha ha desaparecido. Procuro no pensar dónde estará.

Ya duchados, ha desaparecido parte del cansancio. Vamos a la playa, es enorme, con muuuucha zona de arena casi blanca, y la Casa del Mar (antiguo puerto francés ahora en ruinas) le da un toque diferente. El mar está bravo, nos mojamos los pies y las piernas pero poco más.

278. Playa de Tarfaya 286. Saioa, Playa de Tarfaya
282. Katz y Saioa, Playa de Tarfaya 271. Katz, Playa de Tarfaya
274. Pano, Playa de Tarfaya

Recorremos la playa por la orilla hasta el final, donde está el rompeolas, y vemos que la playa continúa. Junto a la playa hay unos edificios que están abandonados y cubiertos de arena por dentro, imagino que zona española abandonada. Katz echa algunas fotos hasta que nos llaman la atención por partida doble… ¡no se pueden sacar fotos! ¡Ups!!!

293. Pano, Edificio abandonado junto a la playa, Tarfaya
296. Pano, Edificio abandonado junto a la playa, Tarfaya

Vemos la escultura en honor a Antoine de Saint Exupery, el escritor de “El Principito”, que vivió en esta zona y dicen que se inspiró en Tarfaya para escribir la tan famosa novela. Preguntamos si saben dónde está el museo, pero un señor nos señala al final de la playa, una casa que está bastante alejada, y el hambre aprieta, así que lo dejamos y vamos dirección al pueblo.

288. Monumento a Saint Exupery, Tarfaya
291. Monumento a Saint Exupery, Tarfaya

Los chavales y niños nos miran y se ríen, nos saludan.

De repente Katz se para riendo y me dice “mira”… ¡ahí está el museo!!! Llegamos a ir hasta la otra casa y me acuerdo de toda la familia del señor… Entramos en el museo, y aunque la entrada es barata (2 €), le digo a Katz que entre solo, pero el señor me deja pasar a mi también gratis. El museo es chiquitito pero está curioso, cuenta un poco la vida de Saint Exupery, con fotos de la época y esbozos originales de los primeros dibujos de El Principito.

Salimos y vamos directamente hacia la calle donde antes nos ha dejado el bus. Vamos mirando y buscando sitios para comer algo, pero está difícil la cosa.

En uno de los callejones hay una minivan que se ha chocado con un coche, todos ayudan a movilizarlos. Las charcuterías tienen su género expuesto fuera, en la calle.

Terminando casi la calle principal, encontramos uno que prepara bocadillos, así que le pedimos uno a compartir con una ración de patatas (2 €). Nos sentamos en una mesa fuera mientras lo prepara. No tiene pinta de que tengan mucha gente habitualmente. Hay muchas hormigas. Y muchos gatos.

Cuando nos traen el bocata de pavo no está tan mal, uno de los gatos come desde pan a pavo y patatas… vaya morro fino jeje

Bajamos la calle de nuevo para preguntar en la oficina de los buses la forma de llegar mañana a Sidi Ifni. El chico muy majo responde a una metralleta de preguntas y aún así no pierde la sonrisa ni la tranquilidad.

Se nos acerca otro chaval que habla con nosotros y nos dice que él es de Sidi Ifni, se muestra orgulloso de que queramos ir allí, y nos explica varias cosas de su ciudad.

Katz le pregunta si conoce aquí algún sitio donde poder cenar bocatas, pizza, kebab, o lo que sea… nos dice que si, que un amigo tiene un bar cerca, y se pone a andar con nosotros. Y ese bar que nos dice… ¡está siguiendo calle arriba en el que hemos estado antes! Nosotros pensábamos que la calle acababa ahí, pero un poco más adelante hay un par de bares más, uno de ellos el del amigo de este chaval. Es una gozada, está todo muy nuevo y moderno. Miramos la carta y elegimos una pizza a compartir, unas patatas, una botella de agua, y Katz se coge un bocata de kefta (5,50 €).

El chico se sienta con nosotros y se coge una hamburguesa. Nos enseña vídeos de su ciudad y alrededores, y cuando le queremos invitar no nos deja pagar su plato.

Nos despedimos pronto, que estamos cansados, y bajamos la calle hasta nuestro hotel.
¿Habrá tan buena sorpresa mañana?

2017.07.24… Dakhla, paseo por los extrarradios y antiguo Faro de Villa Cisneros

Salimos de Bilbao hoy a conocer otra parte importante de la historia de esta ciudad, el antiguo faro de Villa Cisneros. Nuestro paseo estará dirigido a conocerlo.

Nos levantamos pronto, aunque no tanto como deberíamos… ¡dormimos como marmotas!

Hay que ir a cambiar dinero, así que como ayer en nuestra ruta en busca del CTM vimos un banco que abría a las 8, vamos para allí. Se ve muy poca gente por la calle.

En un puesto Katz se coge un crepe rojo (0,50 eur) que no sabemos de qué es… de chorizo no puede ser, así que imaginamos que será de tomate. Acertamos, es de tomate, tiene un sabor un poco peculiar, como a tomate pasado…

Llegamos al banco, el trayecto se nos ha hecho más largo que ayer, es mucha la diferencia de andar por la mañana a hacerlo por la tarde/noche. La gente se levanta tarde y no vemos a casi nadie a estas horas, sin embargo por las tardes las calles están animadas con puestos de ropa, de calzado, de frutas, comida… mucho más ameno.

Entramos en el banco y el chico del mostrador se lo toma con calma… Cambiamos 255 eur a dirhams y al preguntarle si no tiene monedas pequeñas nos da 2 de 0.20 dirhams, pero más pequeñas nada. Hay que guardar el papel de la transacción de cambio, ya que si sobra algo y queremos cambiarlo posteriormente a euros, nos lo pedirán en el banco.

Vuelta de nuevo al hotel, según llegamos al portal nos damos cuenta que la puerta de al lado… ¡es un banco! Jajajaaaa

Me cojo un crepe de nutella (0,50 eur) y 2 napolitanas de esas que dicen con chocolate jeje (0,20 eur), y nos vamos al restaurante donde Abdul desayunó ayer y pedimos 2 tortillas saharauis y un zumo de naranja (3,20 eur). Acabando el crepe, la nutella empieza a salir por el otro lado (y no entiendo cómo, porque ponen bien poco), y se me cae en la camiseta. Nos traen las tortillas y las probamos. Están ricas ricas, diferente al sabor que tendrían aquí unos huevos con tomate. Pruebo la guindilla pero no pica, eso si, sabe un poco como avinagrada, como si hubiese estado puesta en vinagre, así que las dejo sin comer.

0147. Katz, desayuno de tortillas bereber, Dakhla

Vuelta al hotel, organizamos mochila y vuelta a la calle. Hemos decidido visitar hoy el faro de Villa Cisneros.
Buscamos sin éxito al chaval del hotel para que nos guarden las mochilas hasta que volvamos. Cinco minutos después nos damos cuenta de que está durmiendo en una habitación cercana a la recepción. Finalmente dejamos las mochilas fuera de su habitación, cuando se levante las guardará.
Así comenzamos la ruta, Katz se lo ha mirado un poco en Google Maps así que es él el que dirige la marcha. Vamos andando hacia la derecha, hasta que nos topamos con un muro. Es el del aeropuerto. Toca rodearlo, pero aunque el viento que hay es incómodo, el trayecto se hace ameno ya que el muro tiene grafitis varios. Un chico tira de una carretilla llena hasta los topes de cosas, con el calor que hace va con chaqueta, no se cómo puede dar un paso. Cuando el muro del aeropuerto se acaba, seguimos recto.

Pasamos junto a un nuevo barrio en construcción, con un colegio incluido. La verdad es que se reconoce rápido y fácil a los coles, ya que tienen unos dibujos en la fachada chulos y además están pintados muy muy alegres.

Dejando este nuevo barrio a mano derecha, llegamos al otro lado de la ciudad, el que da al Atlántico. Empieza a oler mal, pero aquí tiene sentido. Nos encontramos con un vertedero, lleno de basura con plásticos azules por la ladera llegando al mar, y una tubería inmensa de la que sale un chorro de porquería que tira para atrás.
Continuamos a la derecha, ya se ve el faro a lo lejos. Seguimos la carretera a lo largo de la costa, vamos solos.

Por fin vamos llegando al faro. Se nota que está dejado, pero no abandonado ya que vemos a una persona entrar.

150. Faro de Dakhla

Foto aquí y foto allá, seguimos por la carretera y vamos a la zona trasera del faro.

155. Katz y Saioa, Faro de Dakhla

El paisaje es espectacular, la más inmensa nada de tierra, con una carretera que la corta por la que nosotros hemos llegado, y unos acantilados increíbles, donde se nota que enormes trozos de tierra y roca se han desprendido y han caído al mar. Un paisaje muy bonito.

162. Pano, Paseo del Faro a la playa, Dakhla 161. Saioa, Pano, Paseo del Faro a la playa, Dakhla

Como Katz ha visto que siguiendo la carretera hay una playa a unos 7 km de aquí, y no tenemos mucho más que hacer que explorar esto a tope, pues seguimos ruta por la carretera.
Al rato, Katz se para y me señala algo en un arbusto junto a la carretera… ¡una súper araña posando quieta en su tela de araña! Jo qué asco, bien grandecita que es…

168. Araña, Paseo del Faro a la playa, Dakhla 170. Araña, Paseo del Faro a la playa, Dakhla

En la primera entrada a la playa, nos metemos. Cuanto más cerca del agua estamos, más olor a podrido hay. Sigue haciendo mucho viento.

En la orilla unos chavales se han montado una casetilla con un par de pareos y unos palos, para resguardarse mientras pescan. Nos saludan divertidos.

Un rato de descanso después, comenzamos el regreso por la misma carretera por la que hemos venido. Saludamos de nuevo a la araña (pero qué asco!!!!!), y seguimos.

En lugar de llegar hasta el vertedero, esta vez cruzamos el barrio en construcción. Sorprende que entre todas las casas que se están construyendo, con lo que eso implica alrededor de polvo, arena, pintura, herramientas, alambres, etc, hay alguna casa habitada. Les ponen plantas incluso a la puerta, en plan jardincito.

Hay unos chavales jugando al baloncesto en un campo con canastas en medio del barrio.
Cuando llegamos al muro del aeropuerto, pegado a una carretera, vemos algunos hombres parados a lo largo de él. Cruzamos la carretera y nos acercamos.
Pasamos un rato agradable de charla con ellos. Son pescadores. Van unos 150 km hacia el norte para ir a trabajar durante más o menos una semana, y luego vuelven unos días ya que su familia vive aquí. Uno de ellos, el más majete y con más ganas de hablar, nos dice que si a su vuelta seguimos aquí nos invita a comer en su casa. ¡Qué majete! Pero nada, como nos vamos hoy… Están ahí haciendo auto-stop para llegar a su lugar de trabajo, ya que para ellos el coste del autobús es muy elevado.

Nos despedimos con pena, me hubiese gustado ver cómo se iban, y no dejarles allí esperando… Aún así, en nuestro camino rodeando el muro, cada vez que pasa un camión nos giramos a ver si tienen suerte, pero cuando doblamos la esquina aún nadie ha parado.

Volvemos al mismo camino de esta mañana, junto al muro de los grafitis.

175. Katz, Grafitis, Paseo del al centro, Dakhla 177. Pano, Grafitis, Paseo del al centro, Dakhla
178. Grafitis, Paseo del al centro, Dakhla 179. Grafitis, Paseo del al centro, Dakhla
180. Saioa, Pano, Grafitis, Paseo del al centro, Dakhla

En el hotel, nos sentamos en unos sofás que hay junto a recepción. Lo que iban a ser 5 minutos se convierte en algo más de una hora, sobre todo cuando oímos que Abdul sube y le llamamos, y se junta allí con nosotros a charlar un rato. Le agradecemos el regateo del día anterior y le contamos cómo fue todo. Nos despedimos de él que sube a echarse la siesta, nosotros aún quedamos vagueando un rato en el sofá.

Lentamente, nos preparamos y salimos. Ya es hora de ponerse en marcha. Mochilas a la espalda, todo organizado, y a la calle.

Lo primero que hacemos es ir directamente a la oficina de SATAS, la compañía de autobús, donde dejamos las mochilas.

Buscamos por las cercanías algún sitio donde pongan tajín. Pedimos un tajín de pavo (3,50 eur), y mientras nos lo hacen aprovechamos para ir a la búsqueda de agua (agua + sprite = 0,70 eur). Cuando llegamos al restaurante, nos preparan la mesa y no pasan ni 5 minutos cuando llega el tajín…. ¡Mierda! ¡Tiene cilantro! Pico un poco, pero el sabor es muy fuerte, así que casi todo lo come Katz. Menos mal que sólo hemos pedido uno a compartir…

182. Tagine de albóndigas de pavo, Dakhla

Cuando va Katz a pagar, intentamos entender cómo se dice cilantro. Al final, a base de gestos y señalando el perejil que tienen cerca, llegamos a la conclusión de que o el perejil o el cilantro se llaman magnus, así podemos avisar que no nos echen ninguno para otra vez jeje

Como aún tenemos por delante bastante tiempo hasta que salga el autobús, buscamos algo más para comer. Pasamos junto a un bar en el que veo que unos chicos están comiendo como una torta de pan untando en una salsa, así que elijo comer eso. Son tortas de pan hechas al horno con piedras, muy curioso el ver cocinarlas jeje.

183. Pano, Torta de pan al horno de piedras, Dakhla
185. Torta de pan al horno de piedras, Dakhla

Pedimos una, y aceite de oliva para echarle y untarla un poco . Está muy rica.

184. Saioa, Torta de pan al horno de piedras, Dakhla

Con la torta acabada, pedimos un té para seguir haciendo tiempo y probarlo. Nos lo traen al rato con unos trozos de azúcar enormes, la pruebo y está muy rica, parece como azúcar casera, tiene un sabor diferente a la de España. Katz hace el ritual del té (o lo intenta) pasando el té de vaso en vaso y a la tetera varias veces, aunque parte del té queda en la bandeja, casi ahogando a la hormiga que ha venido acompañando al azúcar. La torta con aceite más el té nos ha costado 1,20 eur. Echamos aquí un buen rato, hasta que nos levantamos y vamos a la oficina de los buses.

Compramos el billete, y nos hacen pagar un pequeña cantidad por las mochilas (total 34,50 eur). Cuando llega el autobús, nos ponemos junto al maletero para dejar las mochilas, pero hay que esperar, ya que las van ordenando por destinos. Cuando el chico dice Laayoune, le damos nuestras mochilas, y quedamos viendo cómo siguen colocando el resto de cosas en el maletero. La gente viaja con bastante equipaje, hay un señor que aparte de 2 fardos enormes, lleva dos televisiones de culo. El del autobús un artista del tetris, ordenando todo para que no se muevan las cosas y no se rompa nada.

Cuando veo que las primeras personas han empezado a subir, nos acercamos a la puerta y entramos también nosotros. Buscamos nuestros asientos, y nos acomodamos como podemos. Al final el autobús arranca pasadas las 22.30.

Ha sido un día largo, y yo estoy muerta. ¡A dormir!