2010.12.10… Santa Clara, mi historia junto al Ché

Por la mañana visitamos los mercados locales, uno interior y otro al aire libre.

Después nos acercamos al Monumento a la Toma del Tren Blindado, otro icono de Santa Clara.

El museo monumento del Tren Blindado en Santa Clara recuerda la Batalla encabezada por el Ché Guevara que se produjo aquí en 1958.

En esta acción guerrillera tuvo lugar el descarrilamiento de un tren blindado que transportaba numerosas tropas y armamento del gobierno del dictador Batista. El Ché Guevara, Camilo, El Vaquerito y más jóvenes revolucionarios hicieron que descarrilara un tren blindado con una excavadora prestada y cócteles molotov caseros. La captura de este tren es un hecho muy relevante en la historia cubana porque enriqueció el arsenal del Ejército Rebelde y precipitó el triunfo revolucionario.

Hoy pizza otra vez para comer, y una hamburguesa que no está muy buena. La pinta, de hecho, es tan mala que Philippe y Paul no se atreven con ella. Yo no hago ascos…

Las calles de Santa Clara está llenas de geniales grafitis

Dejo a Paul y Philippe, ellos no quieren regresar pero a mí me apetece ver de nuevo la Plaza de la Revolución y el Mausoleo del Ché. No iré a ver la estatua de Camilo en Camagüey pero desde luego este monumento me ha impactado.

Fotos del monumento a Camilo sacadas de la web

A diferencia de ayer, hoy luce el sol y puedo recorrer la Plaza con más tranquilidad. De lejos se observa mejor todo el complejo monumentístico y se aprecia la silueta del mismo.

También de cerca, gracias al sol, se aprecian mejor los detalles.

Ya me voy, se hace de noche.

Una chica de una casa cercana me llama para que me haga una foto con ella, también un niño y una niña que caminan juntos se abrazan al pasar por mi lado pues llevo la cámara fuera y parece que están esperando a que les haga la foto. Aunque son entrañables, me da un poco de pena la escena por lo bien que están enseñados a sacarles dólares a los turistas.

De nuevo al hotel en busca de una siesta, y por el camino decenas de conductores apostados en una pared me ofrecen llevarme a cualquier lado, uno detrás de otro, en fila me ofrecen transporte y uno a uno les digo lo mismo, prefiero caminar, gracias, así hasta 15 o 20 veces seguidas en apenas 50 metros. En el hotel consigo mi ansiada siesta hasta las 20.30 en que Paul, Phil y yo nos vamos a cenar.

Ya es navidad en Cuba
Entrada al Mejunje y más grafitis

Por la noche regresamos al Mejunje. Aunque hoy apenas estamos dentro, en la misma calle justo enfrente se nos para a hablar un señor que captura nuestra atención al instante, y mantenemos una conversación impagable. Se presenta como Julio Guerra, tiene 69 años y fue miembro de la guerrilla. Combatió con el Ché en Santa Clara y nos cuenta que en su casa guarda varios objetos de la época. Está muy descontento con el estado actual de la sociedad y nos dice que cree que antes estaba mejor, pese a las torturas que sufrió se refiere a Batista y aquellos tiempos como no tan malos y que al menos la gente no pasaba hambre. Escuchar esto es bastante triste, pero por entonces él era un muchacho adolescente, recuerda de nuevo las torturas de los tiempos de Batista y nos muestra su dedo índice, del cual perdió la mitad cuando fue herido en el Congo.

La pasión y veracidad de sus ojos nos deja sin palabras, y aunque él está ansioso por que preguntemos lo que queramos, hay algo que nos deja mudos. Probablemente es que no podemos siquiera imaginar lo que ha vivido este hombre, asaltos, torturas, asesinatos, miseria, gloria, desencanto… lo que más nos llama la atención es lo fiel que parece a sí mismo, ni socialista, ni capitalista, ni nada, sólo un trabajador y guerrillero.

Cae la tarde sobre el Ché

Tras el triunfo de la Revolución él no quiso licenciarse ni estudiar cuando todos sus compañeros de guerrilla sí lo hicieron. Él se negó, sólo quería trabajar y que le dejasen tranquilo. Ahora ve una sociedad decadente con hambre y miseria y se dedica a cantar en las escuelas, vender raspadura y regalar caramelos a los niños cuando puede.

Se ve que tiene carácter y se hace respetar, pero dice que no a todos se les respeta como a él, que hay veteranos muy maltratados. Raúl y Fidel ya son sólo una sombra de lo que fueron, continúa, y en su opinión cuando muera Fidel habrá una matanza y tirarán a Raúl abajo. Son los pensamientos de un guerrillero de 69 años que desde los 14 empuñó un fusil y luchó por su familia y su pueblo, Villa Clara, contra todo con lo que él no estaba de acuerdo. Julio Guerra increíble. Incluso nos termina colando por la cara en el Mejunje pues conoce a la de la entrada y le pide que no nos cobre. Dejo un pequeño documental aquí, elaborado sobre él en 2008 por Producciones Ociosas.

Aquí con Julio

Aún tocados por la conversación con Julio tomamos una cerveza y nos juntamos con Illiana y los chicos de ayer. Suena música comercial pero de repente meten Queen y Rammstein, momentazo. Después como ayer, al parque a compartir y conversar. Illiana me cuenta sobre su vida, su papá está casado con una española y vive allá, ella es de Cienfuegos y me dice que estaría dispuesta a renunciar a su carrera que está a punto de terminar por irse del país. Ama a Cuba pero se siente impotente y atada.

Conversaciones muy intensas para un viernes noche, eso si, memorables. La noche termina con Paul y Philip y yo muy borrachos arreglando el mundo en la habitación del hotel hasta altas horas de la madrugada.

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