2010.12.02… Un día por Santiago de Cuba, la casa de Compay

Empiezo el día por el Parque Céspedes, alma de Santiago de Cuba y lugar histórico por ser donde Fidel Castro proclama el triunfo a la Revolución el primero de enero de 1959. Es temprano pero ya hay gente jugando al ajedrez.

A la derecha, balcón desde el que se declara el triunfo inminente de la revolución

Continúo hacia el mercado, los puestos son bastante completos, me quedo mirando uno y una señora me regala una naranja. Camino por los barrios de las afueras y el paisaje es bastante desolador, chabolas derruidas, gente por la calle sin hacer nada… uno me ofrece cambiar mis playeras por 2 cajas de tabaco. Al momento me reconoce como vasco y saca una ikurriña que lleva en el bolsillo para que le de suerte.

Ahora voy hasta la estación de ferrocarril y aquí al lado es donde me paro a escribir, mientras “Los amarillos” organizan a la gente. Muchos esperan su turno pacientemente para coger un omnibus o coche compartido. ¿Por qué llaman así a los a los encargados de “ordenar” los turnos? Porque van de amarillo…

Después voy para el cementerio. Es enorme y una amable señora me explica las tumbas más conocidas.

Hay muchas de la familia Bacardí y otros personajes que desconozco, pero una destaca sobre las demás, la de “José Martí” padre ideológico de la Revolución cubana. Lugar donde será enterrado Fidel, con su pertinente llama eterna y cambios de guardia periódicos.

Otra tumba que no quería dejar de visitar, a pesar de no ser un gran seguidor suyo, es la de Compay Segundo, leyenda de la música internacional y cubana en particular.

95 rosas de bronce, una por cada año de vida de Compay

Hago la vuelta por los suburbios, se ven chabolas y muchas carencias. Algunos niños se bañan en socavones llenos de agua, y mujeres encogidas me piden limosna o un poco de jabón. El humo de los coches es insoportable. Las calles me recuerdan a San Francisco por las cuestas, aunque todo mucho más descuidado.

Lata de refresco “Cachito” y calles de Santiago

Me paro a hablar con varias personas que me cruzo, una vendedora de pizzas se quiere casar conmigo, otros me explican la justificación de pagar u ofrecer un regalo a cambio de favores sexuales, algo bastante común incluso entre cubanos…

Camino un poco por el centro y hablo con unos libreros, me explican que tienen clientes europeos que “trafican” con antigüedades cubanas, compran aquí y lo venden en Europa como objetos de coleccionista. Al llegar a casa visito el callejón donde asesinaron a Frank Pais y Arturo me cuenta varias anécdotas al respecto.

Librería de Santiago

A las 9 doy una vuelta con Maitane y Leire y me cuentan de Baracoa, de cómo subieron al monte “El Yunque” en tiempo récord. Echamos risas pero pronto a sobar que hay que madrugar.

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