2010.12.01… Tour de un día por Santiago de Cuba

Tras más de 10 horas de duro autobús y aire acondicionado, el viaje me regala un bonito amanecer entre palmeras sumergidas en bruma, que puedo ver desde la ventanilla. Estamos en San Luis, justo antes de llegar a Santiago. En la terminal me encuentro de nuevo con Leire y Maitane (las compañeras de casa en Trinidad) que van para Baracoa.

Me está esperando un taxista que me lleva a la casa particular que he apalabrado desde Trinidad. Arturo y Graciela son los anfitriones, tienen 2 hijos y una casa bastante bonita. Además la casa está a la vuelta del lugar donde asesinaron a Frank Pais, impulsor de la revolución mientras Raúl y Fidel estaban exiliados en México.

Aún se ven los tiros en la pared

Me doy una ducha y me voy a hacer tour por Santiago. El día completo con todo incluido cuesta 50 cuc. No tengo previsto estar mucho tiempo en Santiago y con transporte privado y comida puedo aprovechar mucho el día y tener una visión general para andar por mi cuenta al día siguiente.

Empezamos por el barrio Vista Alegre, ahora lleno de edificios burocráticos, muy bien cuidados, aunque la primera parada interesante es en el antiguo Cuartel Moncada.

Continuamos por el Parque Histórico San Juan, donde está el Árbol de la Paz. Lugar donde fue acordada la capitulación de Santiago de Cuba bajo una hermosa ceiba dando fin a la guerra el 17 de julio de 1898.

Después nos llevan hasta El Bosque de los Héroes, monumento construido en homenaje al Ché y su guerrilla en Bolivia, y lugar donde el Ché dio su último discurso antes de partir para Bolivia.

No podía faltar la visita a la Plaza de la Revolución, donde aparece esculpido Antonio Maceo pasando a caballo por encima de los machetes que lo asedian.

El tour también incluye una cata de ron en un bar donde hay un hombre discapacitado muy jodido pero con una alegría inusual. Es muy temprano para empezar con el ron, pero no podemos negarnos a probar un poco. Después, obviamente, nos ofrecen todas la variedades por un módico precio, pero casi nadie compra.

Museo, fábrica y tumba de la familia Bacardí
Cai 20 km separan Santiago de El Cobre

Aún sin comer nos llevan hasta la Virgen de la Caridad del Cobre, llamada familiarmente Cachita, patrona de Cuba.

Este es uno de los sitios religiosos más venerados por el pueblo cubano y multitud de celebridades y deportistas vienen a dejar ofrendas y pedir protección.

Por fin nos llevan a comer, pero primero debemos coger un barco hasta el Cayo Granma, un islote en el interior de la bahía donde hay un restaurante y vive una pequeña comunidad pesquera.

Ya con el estómago lleno nos vamos al Castillo del Morro, Patrimonio de la Humanidad. Casi todo el rato en la fortaleza me lo paso hablando con Albert, un divorciado inglés que vive jubilado en la India. Aprovechando que con su buena pension allí puede vivir a cuerpo de rey, aprovecha a viajar de vez en cuando. Su aspecto es de aventurero intrépido, y aunque es bastante culto, su estilo y moralidad me parecen muy discutibles.

En los pasillos del Castillo del Morro hay un muchacho que vende pinturas y me paro a charlar con él. Se llama Alex Daolí, y se saca un dinerillo vendiendo su propio arte. Me dice que tengo pinta de “loco”, me invita a salir por la noche, mientras intenta ligar dos jebitas (muchachas en cuba) que pasan por nuestro lado. Menuda labia tiene el tipo, creo que podría ser una noche muy divertida, pero estoy muerto así que declino la propuesta.

Desde El Morro hay unas vistas geniales de la Bahía de Santiago de Cuba, se ve el aeropuerto y la legendaria Sierra Maestra en todo su esplendor.

La Sierra Maestra al fondo

Dicen que en los días claros se puede llegar a ver incluso Jamaica, pero aunque el día es bastante claro no veo nada en el horizonte.

El tour termina con un paseo por el centro de Santiago y despedida en Parque Céspedes. Después me quedo un buen rato en casa con Arturo, el dueño, y Dairel, su hijo estudiante universitario de educación física al que apodan Chino. Tenemos la oportunidad de conversar sobre socialismo, capitalismo, libertad, injusticia, economía, bloqueo, sanidad, revolución, solidaridad y educación de una manera apasionada que hasta ahora no había experimentado. Y es que en casa, en la intimidad, “se puede” hablar aunque tampoco muy alto, no vaya a ser que desde la calle alguien nos escuchase y avisase al CDR.

Llega su sobrina de 14 años que acaba de decirle a su papá que tiene novio. Al poco, Dairel me anima a salir a tomar algo, y mientras bebemos cerveza intercambiamos historias de mujeres. Por lo que me cuenta llego a la conclusión que el concepto de fidelidad que tengo no existe en la isla. Vivimos en universos distintos en ese aspecto. No soy capaz de mantenerme despierto y al poco regresamos a casa a descansar.

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