2010.11.22… Las Terrazas y Viñales, estoy solo

Hoy toca desayunar rápido para agarrar la guagua del trabajo de Enrique que me parará cerca de la estación de Astro para coger el bus a Viñales.

La estación está plagada de cubanos ofreciendo taxis a todas partes, puedes elegir privado o compartido, hay mucha oferta. En la tele ponen un programa parecido a Bricomanía en el que enseñan cómo hacer un perchero. La presentadora me parece bastante tonta, luego explican cómo alimentar a las mascotas y cómo hacer manzanas al vino rellenas de helado, muy variado todo. Las manzanas tienen muy buena pinta y aunque es muy sencillo, se tiran media hora explicándolo.

En el bus conozco a dos cántabros que también van para Viñales y a medio camino hacemos parada en el complejo turístico de Las Terrazas que tiene muy buenas referencias en Tripadvisor. Está en la reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, y hay un precioso lago rodeado de selva.

Al rato también hay un parada breve en Pinar del Río, y seguido llegamos a Viñales.

Según bajo del bus esquivo como puedo a la horda de personas ofreciendo casas, y camino buscando una recomendada por mi guía. Al llegar me dicen que está completa y me hospedo en la de enfrente por 15 CUC. Es la casa de Alec y su familia y se llama Villa Yodalis, y aunque no aparece en ninguna guía me alegro de haber caído ahí. Alec es muy amable y nada pesado. También hay unos israelíes hospedados ahí.

Dejo todo y me pongo a caminar sin rumbo por todo el pueblo y sus alrededores.

Me paro en los campos deportivos donde poco a poco llegan niños a entrenar a basket, fútbol, pelota (beisbol) y a correr. Me quedo con unas niñas que juegan al basket, y como hablo con ellas los otros niños las dicen jineteras y ellas dicen en bajo: “jinetera tu puta madre”, así que me acerco donde los chavales y les digo que no se metan con las chicas… me siento un poco viejuno…

Después llegan los entrenadores y se ponen a entrenar, la mayoría de ellos descalzos. Descalzo para jugar a basket en un pista de cemento llena de piedrecitas… se me cae el alma al suelo. Sobre todo los chavales son un desastre, no hacen ni puto caso a los entrenadores pero se ve que lo pasan muy bien. La entrenadora es altísima y lleva un uniforme de la Selección cubana de Voley.

Al final juegan un partido chicos contra chicas totalmente descontrolado. Yo sigo alucinando de verles descalzos, me parece increíble cómo son capaces de jugar con las piedritas que hay en la cancha…

Al rato continúo mi paseo y me pongo a la cola para comprar un helado, menudo descontrol, se me cuelan unos 15 ó 20, unos le dan dinero a otros para que les compre, y hay gente que lleva botellas cortadas para que les eche ahí el helado.

Me vuelvo para la casa y me encuentro con los israelíes cenando todos contentos en un restaurante, pero no sé cómo pueden entenderse porque su inglés no es muy bueno y no saben castellano.

Voy a cenar a un centro cubano donde ponen pan con queso y una especia de croqueta de algo que llaman “masa” por 2 pesos cubanos. El sabor no es exquisito pero llena el estómago. Suficiente para mí.

De camino a la plaza del pueblo, saludo a uno con una camiseta de la Selección de Euskadi y resulta que todos los de la mesa son guiputxis. Parecen majos, tenemos una breve charla y me siento en la pequeña plaza a escribir mientras escucho de fondo a unos viejos contar historias… uno le está diciendo al otro que ha hecho muchas cosas por la revolución y que no entiende por qué el otro día le fueron a atracar…. no logro entender más.

Entre tanto se acerca un tipo con su novia y me pregunta si quiero hacer un tour para ver el Valle de Viñales por 3 cuc la hora, y justo en ese momento se va la luz que me iluminaba en la plaza. El tono y la manera de hablar es un poco rara, muy timorato, no creo que haya hecho muchos tours antes o quizás se comporta así porque justo me estoy liando un cigar y aquí toda la peña se piensa que estoy liando canutos.

Me cruzo con dos de los guiputxis de la mesa anterior, son Eneko y Maialen, que me dan buenos consejos, pues vienen de Baracoa haciendo el camino inverso al mío. Muy majetes.

En la plaza, sentado, observo cómo llega gente poco a poco al garito de moda, algunos muy elegantes con su camiseta del Barça o la Real. Enfrente hay un grupo de 3 guiris femeninas con unos cubanos y veo el proceso de ligoteo, uno ya ha pillado fijo y se va con una, pero en el último segundo una amiga se apunta y se van los tres, los otros dos se quedan con la otra chica, esperando a que la casa se quede libre quizás…

Aún me quedan ganas de un último paseo nocturno y de vuelta a casa me paro a ver cómo juegan al ajedrez en un porche. Al rato me invitan a jugar y con mi pareja ganamos la primera partida. La segunda perdemos, como es ley. Les pido hacer una foto y uno me dice “nos vamos para España” y yo le digo “serán bienvenidos”, a lo que contesta “no, me refiero en la foto”. Me siento un pardillo. Nos reímos todos y ahí dejo a Leo, el rubio y compañía.

Un perro me vigila desde la casa de enfrente

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