2010.11.21… La Habana, regreso al futuro

Me levanto con un poco de dolor de cabeza y me voy a dar un baño a la zona del viejo casino.

Después desayunamos tortilla de patatas, esta vez preparada por Enrique, y luego me voy nuevamente con Yeni al centro. He leído varias veces que ir a Cuba es un viaje al pasado, y ciertamente caminar por las calles de su capital es como montar en el DeLorean de “Regreso al futuro”.

23 y 12 y Teatro Riviera desde el omnibús

Hoy vamos a caminar mucho y empezamos por la Habana Vieja.

En medio, bajo los árboles, la famosa heladería Copelia

Yeni me lleva ahora a visitar la Cámara Oscura, un edificio que está en una de las esquinas de la Plaza Vieja. Allí hay un periscopio en una torre a 38 metros que permite vistas de la ciudad con sus azoteas de una forma muy particular. Basado en el diseño de Leonardo Da Vinci, este periscopio refleja imágenes en directo utilizando la luz natural y un juego de lente y espejos del que ya dejó constancia Aristóteles hace 2300 años. Sólo hay 54 Cámaras Oscuras en el mundo.

Vistas desde la azotea

Continuamos paseando hasta la Plaza de la Catedral, pero a cada paso hay algo que llama la atención de mi objetivo mientras Yeni y yo intercambiamos historias de nuestra vida.

 La Catedral de La Habana

Es difícil aburrirse en La Habana: la gente, los edificios, la comida… ¡si incluso el antiguo Palacio Presidencial es el Capitolio de Washington!

“Hemingway” custodiando la entrada de “su” hotel

Ahora toca un plato fuerte, el Museo de La Revolución, que conserva cientos de retales del histórico movimiento que provocó la caída del régimen del dictador Fulgencio Batista.

No me aburro de ver propaganda y objetos relacionados con el movimiento revolucionario que llevó a Fidel al poder.

Lo que menos me gusta son las avionetas, misiles y tanquetas, aunque estremece ver los disparos en su chapas.

Pontiac Streamliner, usado para transportar armas durante la contienda

En el ‘Pabellón Memorial Granma’ también se puede ver el yate del mismo nombre, de 13 metros de eslora, que fue utilizado para trasladar a Fidel, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida junto a otros 77 revolucionarios desde Tuxpan en México hasta Las Coloradas en Cuba en 1956.

El Granma
Un poco de “humor” al final del museo

Con tanto caminar nos damos cuenta que no hemos comido y corremos a por una hamburguesa de queso con jamón y arroz.

Tampoco podía dejar de visitar el barrio chino, aunque comienza a anochecer y queremos volver al Malecón.

Así, caminamos un poco más por el centro y regresamos al Malecón. Para terminar damos una vuelta por los jardines del Hotel Nacional y regresamos en guagua y taxi compartido que tiene 3 filas de asientos, casi parece una limusina.

Hoy cenamos yuca, yuca frita y picadillo con arroz y plátano, y hacemos una visita a la casa de la mamá de Quique para ver CSI.

Placa que me llamó la atención por las calles de La Habana

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