2010.11.20… Revolución, Athletic y cañonazo

Hoy para desayuno prometí hacer una tortilla de patatas. Una vez cumplida la promesa, me acerco a la playa a darme un bañito con Yeni, que me presta su snorkel, pero apenas lo pruebo ya que hasta bien cerca de la orilla se ven pececillos.

Nos vamos para el Vedado, Enrique ha quedado para intercambiar unos cartuchos de tinta con un colega. De camino paramos en el piso de Isis y Gisel, dos amigas de Yeni que nos preparan té.

Vedado

Pasamos un buen rato en su casa que me permite ver otro tipo de vivienda en un destartalado edificio sin puertas junto al Vedado. La casa está bastante bien pero tampoco tienen puertas, me cuentan que están ahí eventualmente.

Tortilla, baño y visita a Gisel e Isis

Dejamos a las amigas y me llevan a ver La Plaza de la Revolución flanqueada por El Monumento a José Martí y los ministerios de Interior y Comunicaciones. Efectivamente, son los edificios donde se encuentra la legendaria figura de El Ché troquelada y la más reciente de Camilo.

Después vamos a reservar mis boletos para Viñales con un par de días de antelación (por si acaso), y de ahí al Centro Vasco que hay en el Vedado y que es sede de la peña del Athletic en La Habana. Hoy juega contra el Real de Madrid y a pesar de las dificultades consiguen sintonizar el partido.

A pesar de la (injusta) derrota contra el Real de Madrid pasamos un buen rato

Ya se ha hecho de noche y no quieren que me pierda el cañonazo de las 9, así que agarramos el bus hacia la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. El bus va normal hasta que llega al túnel que pasa por debajo de la Bahía de la Habana… Ahí no hay leyes ni controles, así que le pisa a tope y el bus va folladísimo, hay gente cantando y bebiendo, incluso un tipo se pone malo y se pone a potar por una ventana, pero es muy divertido, salvo lo de la pota claro…

Enrique y Yeni me hacen pasar por cubano y apenas me cobran la entrada que incluye una visita a la fortaleza y la diaria ceremonia del cañonazo a las 9 de la noche.

El interior de la fortaleza y otro cañonazo

Mirando los puestos de souvenirs, un vendedor me intenta intercambiar recuerdos del Ché por costo, que alguna vez conseguía de algún turista y le gustaba más que la marihuana, pero la última vez su mujer se lo encontró y se lo tiro por el baño y ya hace tiempo de eso… En fin, tiene que seguir buscando el hombre.

El “cañonazo” recrea un desfile militar de la etapa colonial a partir de una tradición que surgió en esa misma fortaleza en el siglo XVIII, y simboliza el aviso del cierre de las murallas en aquella época.

No pensaba que fuese para tanto, pero el cañonazo me impresiona ¡joder, disparan un cañón de verdad!

El puesto, la bahía y el cañonazo con la mecha…

Cenamos pizza y espaguetis con queso que me saben a gloria, de regreso en guagua vemos la zona de ambiente y paseamos brevemente por la Habana Vieja.

Después tomamos un taxi compartido con otros 3, que con el conductor sumamos 7. Pero vamos muy cómodos hasta Santa Fé porque el coche es descomunal.

Un par de detalles de la Habana Vieja

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