2016.12.16… Bangkok

Llegamos a la estación de tren, es bastante pronto.

Montamos en un tuk-tuk, previo acuerdo del precio, y nos deja muy cerquita de nuestro hostel. Cuando entramos, alucinamos. Tiene muy buena pinta, incluso hay un bote de Chupa Chups pequeños para que tú puedas coger los que quieras. Te dan un gorro de baño, jabones, tapones para los oídos,… un montón de chorradas que son bienvenidas. Subimos a la habitación y como hay gente durmiendo intentamos hacer el menor ruido posible. Nos duchamos y preparamos, y nos dicen que podemos desayunar gratis.

Así que subimos a la última planta donde está la sala de desayunos, y nos tomamos café y pan tostado con mantequilla y mermelada, además de unos cereales. Hay que coger energía para el día que nos espera jeje

Comenzamos el día andando hacia el centro de Bangkok. Miramos de vez en cuando el mapa, aunque no nos importa perdernos un poco.

Cruzamos unas vías de tren por un paso para peatones que hay por encima, aunque los tailandeses las cruzaban directamente por las vías.

Justo después de cruzarlo, entramos en una especie de mercadillo cubierto. Ni un guiri. Puestos tailandeses, por y para ellos. Pantalones tailandeses para Katz, que aprovecha comprarse varios. Yo veo telas muy bonitas, faldas, pantalones… pero estoy contenta con los pantalones que he comprado en Chumphon. De todas formas el mercadillo da para un rato, está chulo pasear por allí siendo los únicos turistas.

Un rato después, continuamos la ruta. Cruzamos calles, callejuelas, templos… Adelantamos bicis, tuk-tuk, coches… Una vez llegados al río, bonita panorámica de la zona nueva y sus altos rascacielos.

Cruzamos el mismo puente que el otro día y nos tenemos que refugiar unos minutos porque empieza a llover. En cuanto para continuamos dirección Wat Arun. Pasamos junto al templo de Wat Prayoon, pero no entramos.

Cuando llegamos a la zona del Wat Arun, intentamos entrar por uno de sus lados. Hay un montón de monjes. Llegamos a un punto en el que uno de ellos nos para, y nos explica que tienen una reunión en esa zona y no podemos pasar. Así que rodeamos el templo, y entramos por otra de las entradas. Una pena, la zona principal del templo está andamiada, aunque de cualquier forma, subimos hasta dónde podemos. Es muy chulo.

Bajamos por el otro lado del templo, y vemos los edificios que tiene a ese lado.

En uno de los templos, hay un monje rezando. La gente le hace donaciones. Incluso hay una madre que se acerca con el peque y el monje les pone una cuerdecita alrededor de la muñeca a cada uno. Dorados y más dorados.

De aquí vamos a esperar el bote para pasar a la otra orilla. Unas vistas muy chulas con los botes típicos.

Siguiente templo: Wat Pho. Guardamos las entradas, ya que con ellas regalan una botellita de agua, y entramos en el edificio principal detrás de unos monjes. Aquí está el Buda Reclinado.

Me hacen poner una chaqueta verde para cubrirme los hombros. El Buda es gigante, dorado, pero hay tanta gente que desmerece la visita. Echamos varias fotos cabeza, cuerpo, pies… Y salimos rodeándolo.

Una vez fuera de este edificio principal, Katz se encuentra una entrada tirada en el suelo, alguien la ha perdido. Se va a cambiar las entradas por los botellines.

El día está muy malo, llueve a ratos y es bastante molesto, aunque la temperatura es muy buena. Paseamos por las diferentes partes del templo y también aprovechamos a descansar un ratito en un banco.

Katz se desespera porque quiero fotografiar una y mil veces los Budas que hay en diferentes sitios.

Ya cansados de meternos en una y otra sala, todas muy parecidas entre ellas, salimos de este templo. Se ha hecho un poco tarde para entrar en el Gran Palacio, así que esa visita la dejaremos para mañana.

Rodeando el Gran Palacio, vemos a muchísimos tailandeses vestidos de negro. Nos dan comida gratis como el otro día jeje

Además, vemos una cola en la que están dando algo, así que nos ponemos a ella nosotros también. Nuestra recompensa es, dentro de una bolsa de tela negra: una mascarilla, kleenex, galletas, y un par de frascos con bolitas que no sabemos qué son jeje

Y aquí empezamos la vuelta a la zona de los centros comerciales. Por el camino, encontramos grafitis como estos:

Vamos centro comercial MBK, y damos unas vueltas por allí a ver si hay algo interesante. Fichamos una mochila para Katz y unos bañadores, pero lo dejamos hasta ver primero mañana el mercado de Chatuchak.

Como es la hora de cenar y no hemos parado en todo el día, empezamos a mirar los diferentes sitios para cenar, pero ninguno nos convence. Al final, y casi casi apurando la hora de cierre, nos metemos en The Pizza Company, la franquicia donde hemos estado comprando las pizzas los otros días. Aquí no tienen la promoción de la pizza que nos gusta, así que decidimos coger un combo con otro tipo de pizza para probar. Nos la traen, pero no está tan rica como la otra.

Aprovechamos y preguntamos al chico que nos cobra para qué sirven las bolitas que hay en uno de los estuches, conseguimos entender que son para comer, no nos fiamos mucho.

De vuelta al hotel, lujazo de cervecita en la azotea, mientras Katz intenta meterse en el jacuzzi sin resultado.

Y a dormir, otro lujazo de habitación y de camas, que hoy ha sido un día muy duro.

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