2016.12.15… en tren de Chumphon a Bangkok

Desayunamos en el porche nuestra genial compra del día anterior.

El tuk-tuk viene a la hora acordada. Dejamos las mochilas en el hotel y nos vamos. Le pedimos que nos lleve a la playa de ayer de Sairee Beach, a ver si hoy el chico nos puede llevar en bote a algún sitio. Cuando llegamos hay un temporal de la pera, hace malísimo y el mar está picado. Además, ha empezado a llover.

Esperamos por allí hasta que aparece el chico, pero sólo viene a sacar la lancha del agua ya que han anunciado temporal. Así que con ese tiempo y sin mucho más que poder hacer, decidimos seguir andando la carretera por la que hemos venido en tuk-tuk.

Nos encontramos con un templo muy chulo, que pasamos un rato visitando.

Nos sentamos un poquito al cobijo de unos bancos, llueve bastante a ratos.

Cuando deja otro poco de llover, tomamos la carretera y comenzamos a andar. El verde de la vegetación es impresionante.

Las vacas ni se inmutan con las garzas encima.

Cuando vemos un camino que se mete hacia la derecha, lo cogemos pensando que sale a la playa. En el suelo hay unas plantas que se cierran al tocarlas, Katz las conocía pero yo no. Y el camino sí va a una playa, pero no es una playa turística y está muy sucia.

Seguimos andando un poquito por la playa, y cuando nos cansamos nos metemos por el medio de un hotel para salir de nuevo a la carretera.

Una vez en la carretera, cruzamos: enfrente hay una tienda. Nos compramos unos paquetes de patatas y chucherías, y nos sentamos allí mismo a comerlos. El descanso viene genial.

Ahora sí, emprendemos la vuelta. Cuando llegamos a Sairee Beach, ya no queda mucho para la hora en que hemos dicho al tuk-tuk que regrese a por nosotros.

Cuando viene, le preguntamos si no hay alguna playa en la que no haya nada, nos mira un poco raro pero nos dice que subamos.

Nos deja en una de las playas más espectaculares que he visto nunca, sin gente, y sin ningún servicio (ni hamacas, ni bares, ni restaurantes, ni baños…)

Subimos de nuevo al tuk-tuk, y hacemos una parada en un Templo camino de Chumphon.

Una vez en Chumphon, nos lleva hasta nuestro hotel, donde recogemos las mochilas y nos devuelve al centro.

Ahí paramos en la zona del mercado nocturno, donde picamos unas salchichas, y al final acabamos comprando pizza de nuevo. ¡Es que están muy buenas!

A la hora acordada, vamos hasta la estación de tren. En el andén ya hay esperando mucha gente. Se ve gente tailandesa con mantas echadas en el suelo esperando, vendiendo productos, guiris como nosotros con sus mochilas…

Cuando llega el tren es difícil saber qué vagón nos corresponde. Pero mientras Katz va hacia un lado yo pregunto a un guardia que veo por allí cerca, y me señala el vagón que tengo justo enfrente.

Aviso a Katz y subimos. ¡Está genial! Super limpio… Y las camas son bastante largas, y cómodas. Con una manta que parece una toalla. Así que poco después yo me meto en mi cubículo a dormir.

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