2015.12.05… Más snorkel y sol

Estamos despiertos de nuevo muuuuy pronto, así que no queda otra que remolonear hasta las 7 que se pueda bajar a desayunar. Dada esa hora, bajamos como rayos. El desayuno igual que el día anterior, sólo que desayunamos fuera al aire libre, con uno de los cachorros sin fuerzas el pobre tirado debajo de la mesa.

Hablamos otro poco con Asraf, que nos envía a un coche a buscarnos para llevarnos al hotel Oriental Bay que tenemos reservado desde casa. Le decimos que pase a las 11, ya que en los papeles ponía que el check-in era a las 12.

Subimos a la habitación y vagueamos, ya que no me apetece ir a dar una vuelta y mancharme para llevar cosas mojadas al otro lado. Maletas hechas y a las 11 puntual ya está ahí el taxi.

Bajamos, y antes de montarnos en el coche le damos al perrito micro mini de Katz lo que nos quedaba de la torta que compramos en la panadería de Luxor y que habíamos encontrado en una mochila al rehacer las maletas.

En menos de 20 minutos estamos en el nuevo hotel. El recepcionista no me cae bien, me parece un soso seco, y no empieza a explicarnos las cosas hasta que Katz no está al lado.

Pulseritas puestas, y un señor nos acompaña a la habitación, donde nos enseña todo a la espera de una propina que no llega. Lo sentimos, pero nos queda muy poco dinero, y todo en billetes grandes.

La habitación es gigante, con una cocina americana abierta a un salón nada más entrar, y luego la habitación y el baño. Además, un balconcito.

1128. Vistas desde el Htl Oriental Bay, Marsa Alam

Miramos la tarjeta que nos han dado con los restaurantes abiertos, vemos la hora y… ¡primera comida buffet en el hotel!!! La pasta hecha al momento triunfa.

Después, vamos a la playa del hotel para consultar sobre los cursos de buceo a la empresa que tiene ahí el chiringuito. Sale caro, y las salidas para hacer buceo también. Vemos dos salidas para hacer snorkel que nos pueden encajar.

De aquí a la habitación a coger bártulos y piscina, ya es tarde para mi para bañarme y me apetece un poco de sol en la tumbona. Katz se mete en la piscina, y va a la barra sumergida a pedir algo. Allí conoce a dos gemelos alemanes. Mientras, a mi me da la chapa el que vende excursiones en quad.

1109. Hotel Oriental Bay, Marsa Alam

Cuando Katz vuelve a la tumbona, se lía a hablar con un alemán que está en la tumbona de al lado y que tiene unas ganas de hablar de la pera. Se llama Judo (al menos suena así jajaja), y estamos ahí un rato de charla hasta que nos dice que la piscina de abajo es de agua caliente… ahí que va Katz a probarla jeje.

Cuando estamos en la habitación preparándonos para ir a cenar, suena el teléfono, y le digo a Katz que coja que seguro que es Asraf con el amigo que tiene la empresa de buceo. Efectivamente, es él. Katz habla con el amigo y aunque el curso de buceo es caro, queda con él mañana en el hotel para que nos diga excursiones de snorkel.

Por lo demás poco que contar, todo incluido, así que bebidas, cena (pasta de nuevo), y pronto a la cama para aprovechar el día.

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