2015.11.27… Conociendo Aswan

Nos levantamos y como aún es muy pronto vamos a dar una vuelta por el lago que hay cerca del hotel, que nos han dicho que hay cocodrilos. No tenemos suerte, no los vemos.

Vamos a comprar agua donde el de la tienda de ayer que era muy majo, pero aún está cerrado. En realidad hay muy poco abierto, así que compramos agua en la única tienda que encontramos abierta, además de unas patatas. Como le dejamos un par de liras de propina, nos regala un paquetito de 4 bolas de colores que son chicles (en realidad nos quería dar dos, pero sólo cogimos uno).

De aquí al hotel, como hoy no vemos niños tiramos unos bolis por la puerta del cole. Llegamos al hotel y mientras Goma nos prepara el desayuno, dejamos las mochilas organizadas.

Os presentamos a Goma.0520-katz-y-goma-htl-eskaleh-abu-simbel

De desayuno, unos panes con mantequilla y mermelada y dos tortillas francesas para Katz, porque sólo están hechas por uno de los lados y a mi no me gustan así. Poco más tenemos que esperar y ya está ahí el minibus.

Pasamos por los templos a recoger al resto de compis de minibús, pero nos toca sentarnos atrás del todo, bastante calor. Cada coche por su lado, no como a la ida que iban todos en grupo con el “convoy”.

Llegamos a Aswan y nos deja en el muelle, nos dice la entrada por la que está nuestro barco. Bajamos, cruzamos la rampa y entramos. Katz me pregunta que qué me parece, le digo que cutre, que me lo esperaba mejor. Entonces nos dicen que tenemos que cruzarlo, que el nuestro es el siguiente. Entramos y esto ya es otra cosa, tiene muy buena pinta. El barco es el Radamis II.

Se presenta Hassan, nuestro guía para estos días. Dejamos las mochilas para que las lleven a la habitación mientras en el bar Hassan nos explica el planning de los próximos días en el barco. Bebida de bienvenida como de manzana. Nos dice que seremos tres en las excursiones, nosotros y Eugenia, una sevillana prima de Miriam Seco. Ésta es una arqueóloga que curra en Luxor y que a Katz le suena, a mi de nada. Le comentamos a Hassan que tenemos carnet de estudiante, y nos dice que nos devuelve la diferencia del precio de las entradas… ¡Genial!!!

Quedamos a las 3 en recepción para la primera excursión incluida, pero antes nos da tiempo a comer (yo pescado por fin) y a descansar un rato. A las 3 en recepción con Hassan, Eugenia no aparece. Hassan la llama pero no coge el tlf, la va a avisar a la habitación: se ha quedado dormida. Llega Eugenia, nos presentamos y salimos a la excursión de la faluca.

Nos montamos los cuatro solos en una, Eugenia se va a sentar en un banco que hay en medio pero cuando aún no tenía todo el culo apoyado uno de los barqueros le dice que ahí no, que en otro lado. A mitad de camino, el barquero quita la manta que cubría este banco y es que tenían collares, pulseras, figuras, etc, no compramos nada, me da pena. Un niño se acerca en una tabla de surf, al oírnos hablar en castellano empieza a cantar la Macarena y el Porrompompero para ganarse alguna libra, tiene unos ojazos impresionantes, al ver que no le hacemos caso se va rápido.

0522. Faluca, Aswan

Acabamos el paseo y se supone que por hoy no hay más excursiones. Le consultamos a Hassan por el espectáculo de luz y sonido de Philae, pero se hace un poco el loco.

Preguntamos a Eugenia si quiere ir (por lo de compartir gastos jeje) y dice que ella se va al barco. Así que, los dos solos decidimos empezar a andar por el paseo de la cornisa junto al Nilo, aunque no sabemos por dónde está el Templo ni si está cerca o lejos.

Pasamos por algunos árboles llenos de pájaros que en cuanto Katz aplaude paran de piar. Llegamos al Museo Nubio y lo rodeamos. Desde aquí, en lo que parece una antigua cantera, hay vistas sobre un cementerio.

0539. Pano, Cementerio de Aswan

Damos la vuelta, pensamos en ir hacia la parada de taxis que hemos visto abajo en el paseo de la cornisa, pero de camino nos para un chico para ofrecerse como guía del museo nubio. Como era majo, hablamos un poquito con él, ya que habla un poco de inglés, y le decimos que queremos ir a Philae. Su nombre es Abdul, y se ofrece a llevarnos de aquí al Templo en motocicleta por 40 libras ida y vuelta al barco. Aceptamos, aunque yo con mis dudas de si podría la moto con los tres…

Al final es una experiencia super divertida, al principio justo encontramos que ha reventado alguna tubería y tenemos que cruzar un charco en la moto, pasamos por zonas menos turísticas donde nos miran entre alucinados y divertidos, los coches pitan, la gente saluda… en total unos 20 minutos para llegar al templo, donde nos deja quedando con nosotros para recogernos después.

Katz me cuenta que han ido hablando en el trayecto, y que Abdul nos invita a su casa a una bebida de bienvenida al país. ¡Qué majo!

Mientras esperamos a que abran la ventanilla de los tickets, hablamos con unos peques que están por allí para vender cosas varias a los guiris como nosotros. Se nota que se tienen que buscar la vida, son super espabilados. Les damos bolis y unos chicles. En cuanto abren la ventanilla, compramos los tickets y subimos a una barca que nos lleve al templo, que se encuentra en una isla. Según estamos llegando a la isla iluminan el templo ¡Qué bonito!

0541. Templo de Philae iluminado, Aswan

Bajamos y después de un vistazo rápido Katz va al baño, mientras yo me dedico a sacar alguna foto nocturna. Tiene un algo especial este sitio. Katz sale y me llama para ir a la zona principal, donde comienza el espectáculo, y mientras vamos me cuenta que un guarda le ha dicho que no podía estar donde estaba sacando fotos jajajajaaa.

0543. Templo de Philae iluminado, Aswan 0549. Templo de Philae iluminado, Aswan
0556. Templo de Philae iluminado, Aswan

Comienza el espectáculo, va por trozos, primero cuenta la historia general fuera, y después se va entrando en las estancias del templo. Una de ellas es cubierta con las columnas muy chulas, me quedo flipando mirando al techo, y a Katz le pasa lo mismo, que se queda mirando al techo y de repente oigo un ruido muy fuerte a metal a mi derecha y un golpe en mis piernas, miro y es él cayendo, intento poner mis piernas para que no siga cayendo pero es imposible.

0557. Templo de Philae iluminado, Aswan

Vienen unas 5 personas alrededor para ver si está bien… ¡vaya leche! ¡Se ha tropezado con una de las cajas de luz y ha caído con la rodilla derecha! Se levanta riendo, le duele la rodilla pero por suerte nada más grave.

Salimos y vamos a la siguiente parte de la historia, ya sentados. En total unos 45 minutos recorriendo el templo iluminado y precioso.

0561. Pano, Templo de Philae iluminado, Aswan 0564. Templo de Philae iluminado, Aswan

Emprendemos el camino de vuelta, primero barca, luego nos despedimos de los niños, y seguimos andando. Al poco ahí está Abdul con la moto, nos montamos y de camino al barco Katz me dice que sigue insistiendo en invitarnos a su casa a tomar algo.

Paramos en la zona del barco, y mientras hablamos con Abdul un tío que pasa por detrás me toca el culo. Lo digo y Abdul se pone como un loco, quiere ir a por él, pero le decimos que lo deje que es una tontería. Al final, quedamos con él en un bar después de cenar, nos dice que es la tercera calle a la izquierda y junto a un café con un letrero en árabe y una tienda de ¿zumos? O eso conseguimos entender, con ese inglés suyo jeje.

Conseguimos que no nos espere mientras cenamos en el barco, que era lo que él quería hacer. Llegamos justos al restaurante del barco y cenamos rápido, vamos al camarote a revisar la mochila y nos vamos en busca de Abdul.

Más de una hora después, habiendo preguntado a varias personas y hablar con personas de diferentes tiendas, de caminar entre tiendas y puestos y calles que no veían un turista desde hacía mucho tiempo (si es que alguna vez lo han visto), desistimos y empezamos el camino de vuelta al barco. Un poco tristes por no haberlo encontrado.

Paramos de nuevo con un señor de un puesto, que nos había estado contando antes que la situación en Egipto era ahora muy mala, sin trabajo y sin turistas, y ahí que estamos 15 minutos de charla que incorpora a nuestro diccionario la palabra “trajabar”. Estamos despidiéndonos de él, cuando oigo una moto a mi lado… ¡es Abdul! ¡Por fin, qué alegría! Nos montamos a la moto y nos lleva hasta la tienda de jugos de su amigo… ¡habíamos estado al lado! Nos presenta a sus amigos y nos invita a unos jugos de caña de azúcar, que nos dice que son buenos para ir al baño.

Después nos enseña la casa de sus padres, que quiere convertir en hotel, y ya nos vamos andando al barco. Gracias a Abdul, ha sido una tarde-noche muy interesante.

0569. Katz, Abdul y Saioa, Aswan

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