2015.11.24… Más pirámides y Cairo

Nos levantamos pronto, hemos quedado a las 8 con Sayed (el amigo de Moha) y tenemos que dejar las mochilas preparadas. Me duele todo el cuerpo, tengo agujetas en todos los lados, casi no puedo moverme. Pedimos un té y un café, y comemos un curasán cada uno. Dejamos todas las mochilas en recepción, menos una pequeña con lo básico, y bajamos a esperarle.

Mientras, comemos el curasán relleno de chocolate que está muy rico, chocolate negro y espeso. Al rato de estar esperando, se acerca un coche y un señor que suponemos será Sayed y nos dice que llevaba un rato ahí esperando, pero no nos había visto.

De camino a Saqqara, Katz intenta hablar con él. Me hacen gracia sus intentos porque Sayed sólo dice “Saqqara, Menfis, si, si”. Eso si, muy majete quiere invitarnos a un refresco. Llegamos a Saqqara, y al bajarnos Sayed dice “15, 20 minutos, lo que quieras, yo aquí” ¡Pues vale!

Al entrar el de seguridad nos explica dónde están el resto de cosas para ver y que están incluidas con las entradas que tenemos, y de paso ofrece a Katz unos camellos por mi.

Ya en la entrada al recinto de la pirámide, un señor se ofrece a explicarnos, entra con nosotros y empieza: “Esto pintura, esto escultura, aquí entrada, otra pintura…” En fin, a los 5 minutos 10 libras y adiós, que eres un cansino.

0301. Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara 0304. Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara
0308. Pano, Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara

Intentamos rodear la pirámide escalonada y no se puede. Hay obreros trabajando en la restauración. Nos dirigimos al otro lado, donde hay una pirámide semi-derruida, y por suerte vemos que hay tres tumbas al nivel del suelo y otras excavadas. Todo un descubrimiento porque están muy chulas, muchas de ellas tienen aún colores… eso sí, toda una hazaña para mi el poder andar, subir y bajar. Mi cuerpo me duele hasta el infinito y tengo músculos que parecen nuevos porque nunca los había sentido, todo ello gracias a la suma del camello más la entrada a las pirámides de ayer.

0313. Pano, Pirámide en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara
0316. Saioa, Pano, Pirámide en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara 0317. Saioa, Pirámide en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara
0327. Katz, Tumbas en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara 0328. Tumbas en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara
0331. Tumbas en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara 0334. Tumbas en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara
0338. Saioa, Tumbas en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara 0339. Tumbas en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara
0344. Tumbas en el Complejo de la Pirámide escalonada de Zoser, Saqqara

Acabamos de ver este recinto y vamos hacia el coche… total 1h30 de visita. El taxista está ya aburrido. Le decimos que nos lleve a la pirámide de Ti, vemos las tumbas de los alrededores, y entramos en ella.

0348. Saioa, Complejo de la Pirámide de Titi, Saqqara

Por dentro es muy bonita, llena de jeroglíficos y el techo con estrellas y de color azul. La entrada no es muy dura, es menos profunda que las otras dos de ayer.

Pues ale, para el coche y al Sarapeum. La cara de Sayed es un poema, él nos llevaba ya a Menfis, se le está haciendo eterno. Esto es de lo que menos me gusta, son unos 12 ataúdes de bueyes, que son enormes, pero con tanto impresionante alrededor esto se queda corto para mi gusto.

Ahora sí, ya en el coche vamos a Menfis. Hay que cruzar el pueblo, se ven muchos niños con el uniforme del cole. Aquí Sayed se queda tomando algo mientras nosotros entramos al Museo a ver el Ramsés tumbado. Es enooorme, con un montón de detalles esculpidos.

0363. Saioa, Museo de Mit Rahina, Memphis 0367. Katz, Coloso de Ramses II, Museo de Mit Rahina, Memphis

Como vamos ya con un poco de retraso sobre lo planificado, nos vamos sin ver el resto del Museo. Llegamos al taxi, y como Sayed está fumando con unos locales Katz se une a ellos, y yo me meto en el coche. Ahí casi me quedo dormida, lo necesito, los dolores van a más y meterme en el coche es ya un suplicio.

Vamos hacia el Cairo, y paramos en una gasolinera. Sayed nos dice como puede que Moha nos recoge allí, no pasan ni 3 minutos y ahí está. Cambio de coche y con los argentinos vamos a una fábrica de perfumes, donde nos explican cómo obtienen las esencias, nos dan a oler las 2 más famosas en Egipto para las mujeres y la más famosa para los hombres. Además nos dan a oler menta, sólo 3 gotas en un vaso de agua caliente y huele super rico. Eso si, los botes pequeños 350 libras.

Salimos con Moha a esperar a los argentinos fuera, y mientras veo que hay un señor vendiendo, en lugar de clinex, las cajas estas de cartón con papel de manos o higiénico dentro. Al final salen los argentinos, que han comprado 6 botecitos.

De aquí a la Ciudadela de Saladino, donde nada más entrar ya vemos que hay un montón de grupos de escolares. Una niña se acerca a pedirme una foto con ella y sus amigas, y al final acabamos haciendo un photocall en toda regla, con Katz y conmigo como elementos indispensables en las fotos.

0375. Katz y Saioa, Ciudadela de Saladino, Cairo

La mezquita muy chula, muy del estilo a la azul de Estambul.

0376. Ciudadela de Saladino, Cairo

A la salida de la mezquita, cuando me estoy poniendo el calzado, veo que venden una flor de tres colores (amarillo, rosa y azul)… ¡es algodón de azúcar! Además intentan vender postales, monedas, etc.

Desde aquí hay unas vistas estupendas de El Cairo.

0382. Saioa, Pano, Ciudadela de Saladino, Cairo 0383. Pano, Ciudadela de Saladino, Cairo

Nos vamos para la salida, que Moha ha salido antes para acercar el coche a la entrada y recogernos. Uno de los vendedores me pide una foto, y a Valeria también. Mientras se saca con ella yo bajo las escaleras y a un lado me encuentro un billete de 5 libras. Acercándonos a la salida muchos más escolares pero esta vez sin fotos.

En 15 min de coche, llegamos a unos jardines. Está chulo, vamos siguiendo a Moha poco a poco, yo voy un poco a mi bola. De repente, se me acerca una niña y me pregunta: “¿Me recuerdas?” Pues claro, ¡es la primera que se ha atrevido a pedirnos foto en la Ciudadela!

Me quedo hablando con ella y sus amigas, que se acercan rápido. No dejan de repetir que bienvenida a Egipto, que qué guapa, me tocan el pelo, una de ellas me coge la chaqueta e intenta colocármela mejor, se ríen porque se me ve un poco de hombro… La niña me dice que se llama Henna y me preguntan de dónde soy, están encantadas, y yo más.

Cuando me quiero dar cuenta no veo ni a Katz, ni a Moha, ni a los argentinos, así que me despido de ellas y sigo recto rápido a ver si veo a alguien. Henna me sigue y me pregunta si puede ayudarme en algo, y me ofrece su móvil por si quiero llamar a alguien, se ofrece a buscarlos conmigo… un encanto. Entonces, a lo lejos veo a Gabriela, la reconozco por un pañuelo naranja que lleva, así que doy las gracias a Henna y voy corriendo hacia la argentina (bueno, corriendo es un decir… todo lo que mi cuerpo me permite jeje)

Veo que han entrado en un restaurante con unas vistas preciosas, dejo la sudadera en mi silla y voy al baño. Hoy no es mi día, al ir a abrir la puerta del baño noto que está atascada. La puerta no abre, estoy encerrada. Por suerte justo entra Valeria y me ayuda a abrir la puerta desde fuera.

En este restaurante pedimos también platos a compartir, salsa de berenjena, ali-oli, chuletillas, arroz con pan y tomate, pizza egipcia… El ali-oli y la pizza están de muerte.

0389. Vistas desde el Restaurante Al-Qalaa, Parque Al-Azhar, Cairo 0390. Cena en el Restaurante Al-Qalaa, Parque Al-Azhar, Cairo
0391. Cena en el Restaurante Al-Qalaa, Parque Al-Azhar, Cairo

Terminamos y hay que moverse: tenemos que ir al hotel a por las mochilas y de ahí al aeropuerto. Moha deja a los argentinos en el mercado, y nos vamos al hotel. Katz sube sólo a por las mochilas, porque a estas alturas del día yo ya no me puedo ni mover, y cuando vuelve vamos hacia el aeropuerto.

Nos pilla un mega atasco, y cuando parece que salimos de él, Moha nos dice que nos paga un taxi para que hagamos el resto del trayecto, que ya no queda mucho pero que si nos lleva él hasta el aeropuerto, no llega a recoger a los argentinos, ya que tiene que dar la vuelta y volverse a chupar todo el atasco en la otra dirección.

Así que para a un taxi, nos despedimos, y se va rápido. El taxista es un chico joven, nos hace gracia que a medio camino otro conductor se pone a la altura del taxi para preguntarle por una dirección, parando el tráfico de esos dos carriles con las consiguientes pitadas del resto.

Control policial casi llegando al aeropuerto, pero es rápido. Como estamos con bastante antelación, vamos a las ventanillas de Egiptair para consultar si podemos llevar nuestras mochilas de equipaje de mano. Katz se adelanta a preguntar, la ventanilla donde consultamos primero, sin cristal. Me da un ataque de risa porque Katz hace que hay cristal, llama con los nudillos y hace que lo limpia. Al final acabamos riéndonos los dos con el chico que atiende. Hay que preguntar en la ventanilla de al lado, donde hay un chico que a pesar de haberlo visto todo y habernos escuchado está super serio.

Vamos al baño, me quiero lavar los dientes pero no hay agua. La chica de la limpieza muy maja me trae media botella de plástico con agua. Cuando acabo, se la devuelvo y me voy donde me espera Katz. Le cuento, y me dice que a él le han dicho que no hay agua y punto.

Pasamos un control policial antes de la zona de facturación, sacamos las tarjetas de embarque y a esperar mientras cogemos un poco wifi de la zona vip. Cuando comienza el embarque, pasamos de una sala a otra, de ahí al bus y ya al avión. Lo asientos son muy estrechos, justos para mi. Vamos separados, yo me duermo casi todo el trayecto.

Llegamos a Aswan y mientras esperamos la mochila facturada, Katz me pregunta si creo que estarán esperándonos, y mi contestación fue “Pues claro”, aunque me viene a la cabeza la llegada a El Cairo…

Salimos y vamos pasando carteles, llegamos al final y ahí no está nuestro nombre. ¿Otra vez plantón? Pues no. Ahí está Khaled, que se acerca y dice “Mister Oscar?”

Es un señor con chilaba, nubio. Me cae bien, habla pausado y conduce tranquilo, después de El Cairo es la gloria, transmite paz y tranquilidad. Nos lleva al hotel Ekhadolli, que es suyo, y nos da a elegir habitación. Están genial.

Bebida de bienvenida (karkadé) y a dormir.

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