2015.11.23… Sueño cumplido

Sobre las 08.15 hemos quedado con Moha, así que nos preparamos y vamos a pedir té y café para desayunar. Mientras lo preparan, bajo a comprar algo a la panadería pero está cerrada aún. Así que el desayuno de hoy es un café y un donuts que viene de Bilbao… ¡ya van dos desayunos salvados con las cosas traídas de Bilbo! Jajajajaaa

Al final bajamos a la calle a esperar a Moha, que ha pillado atasco. Como justo han abierto la panadería, compramos un curasán de chocolate a compartir. Moha llega algo más tarde de las 9, y nos cuenta que a Guillermo no le han dejado montar en el avión porque su visado de España sólo le permitía una entrada, y al viajar a Egipto esta sería la segunda. Pasamos a verlo un momento por la embajada, y vamos a recoger a tres argentinos que nos acompañarán en el resto de la estancia en el Cairo.

Están alojados en el Meridien junto a las pirámides. Según nos acercamos a su hotel, de repente Moha nos dice “Mirad ahí”. Y ahí están, impresionantes, enormes, majestuosas… Se ven las pirámides de Keops y Kefren envueltas en una bruma. Se ven gigantes. Sin palabras. Me emociono, se me ponen los pelos de punta. A Katz se le escapan las lágrimas. Estoy aquí, estamos aquí.

Suben al coche los argentinos, se llaman Gabriela y Valeria (hermanas) y un amigo, Javier. De ahí a montar a camello. Van los argentinos primero, luego yo y el último Katz. Al principio el camino un poco cutre y triste, una calle trasera sin comercios ni vida, con la verja del recinto a la izquierda y al otro nada. Vemos un caballo muerto a un lado. Al fin llegamos a una entrada del recinto, o eso parece, porque aún no se ve ni una pirámide… Empezamos a subir entre dunas, y al girar para rodear la que tenemos a la derecha, de repente ahí están.

Nos vamos acercando poco a poco, y ese momento de ir viendo surgir de la bruma esas pedazo pirámides… ¡impresionante!

A medio camino hacia la primera pirámide, la de Micerinos, nos bajamos de los camellos y estamos ahí un ratito contemplándolas y haciendo fotos. Me da un poco pena un señor que está ahí vendiendo bebidas, no le compra nadie y algunos le tratan de malos modos.

Os presentamos a nuestros compis durante el día de hoy…0084. Katz y Saioa con los argentinos, Pirámides de Giza 0091. Katz y Saioa en Camello, Pirámides de Giza
0095. Pano, Pirámides de Giza

Nos montamos al camello de nuevo, y vamos hasta una de las pirámides más pequeñas que están junto a la de Micerinos, una de las pirámides de las mujeres. En este trayecto le dejan a Katz conducir a su propio camello (y por ende al mío, que voy atada al suyo), y es muy gracioso ver cómo le va dirigiendo, y luego cómo hace un ruido de escupir para hacer que el camello se agache y nos podamos bajar jajaja

0098. Camello, Pirámides de Giza

Mini-vuelta por esta pirámide, fotos y al camello de nuevo.

0109. Saioa, Pano, Pirámide de Micerinos 0110. Saioa, Pano, Pirámides de Micerinos y Kefren
0119. Katz, Pano, Pirámides de Giza

Bajamos de los camellos finalizando el tour junto a la pirámide de Kefren.

0138. Pano, Pirámide de Kefren

Allí nos espera Moha, que nos lleva a Katz y a mi en coche rápidamente a la pirámide de Keops para intentar entrar antes de las 12, ya que a esta hora permanece cerrada una hora, pero no hay suerte y no nos dejan entrar, hay que volver luego. Volvemos a Kefren a juntarnos con los argentinos, para ir a un mirador.

Justo antes Katz compra una figura de una pirámide de piedra, y cuando estamos llegando al coche se da cuenta de que está un poco rota así que vuelve a que se la cambien… ¡pues 5 libras más!!! jajaja

Nos bajamos en el mirador, se ven las tres pirámides, precioso. Es que no hay palabras para explicar las sensaciones.

Y aquí Moha…0141. Moha, Pirámides de Giza
0143. Katz y Saioa, Pirámides de Giza

Pues bien, parece que llega el momento. Nos subimos al coche, y Moha nos deja a nosotros solos en la entrada de la pirámide de Keops. Inmensa. Entramos, primero un pequeño corredor que gira a la izquierda, ahí unas pocas escaleras entre rocas, de ahí una pasarela con cuesta hacia arriba con unos travesaños de madera para no resbalar. Todo esto agachados y en penumbra.

0154. Interior de la Pirámide de Keops

Llegamos a una estancia enorme, con dos pasarelas, una a cada lado, para seguir subiendo. Llegamos arriba, yo ando en cuclillas y Katz gatea un poco y… ¡ahí está!!! ¡La cámara funeraria de Keops y su sarcófago! Todo muy austero, hay varias personas sacando fotos pero nosotros no hemos traído la cámara.

Las paredes son lisas, de granito rojo, todo con muy poca luz. Hacemos el camino de vuelta, y al coger la cámara que habíamos dejado donde el guarda, nos hacen sesión de fotos imprevista.

0157. Katz y Saioa, Salida de la Pirámide de Keops

Unas fotos más por fuera…

0161. Pirámide de Keops

Y hacia el coche, nos vamos hacia la esfinge. Impresiona, tiene un montón de detalles, como las patas o la cola que se ven perfectamente. La cabeza tiene algún resto de pintura. La visión desde aquí con las pirámides de fondo es chulísima.

0167. Pano, Pirámides de Giza y Esfinge
0175. Saioa, Pano, Pirámides de Giza y Esfinge 0179. Pano, Esfinge
0185. Katz, Pirámide de Keops y Esfinge 0200. Pirámides de Giza y Esfinge
0199. Pano, Esfinge

De aquí vuelta al coche que aún queda mucho día por delante, y ahora toca Saqqara. De camino, Moha nos pone una canción árabe, y luego Katz pone Echoes. Cuando estamos escuchando la canción, Moha reduce la velocidad y baja las ventanillas, diciendo si ese ruido era una rueda pinchada. Le decimos que no, que es la canción, y continuamos ruta.

0205. Carretera de Pirámides a Saqqara 0206. Carretera de Pirámides a Saqqara 0207. Carretera de Pirámides a Saqqara

Llegamos a la Pirámide Roja.

0220. Saioa, Pano, Pirámide roja de Saqqara

Ahí es cuando Moha se da cuenta de que la rueda sí está pinchada. Se queda cambiándola mientras nosotros vamos al interior de la pirámide. Primero, unas escaleras de madera que han puesto por el exterior, de ahí cuando llegamos a la altura del acceso, desciende una rampa inclinada con travesaños. Se llega a una cámara en la que hay que subir unas escaleras, gatear un poco y… ¡ya estamos en la cámara! Huele mucho a amoniaco, así que como no tiene más que ver salimos rápido. Cuando llegamos al exterior estamos bastante cansados, ésta ha sido dura. Bajamos y Moha sigue con la rueda, así que le preguntamos si nos da tiempo a rodear la pirámide andando y vamos a ello.

0223. Pano, Pirámide roja de Saqqara

Cuando estamos por la mitad, oímos un claxon. Son Moha y los argentinos, ya está la rueda arreglada. Antes de ir hacia la Pirámide Inclinada, unas fotos “made in Moha”.

0236. Grupo saltando, Pirámide inclinada de Saqqara
0238. Grupo, Pirámide roja de Saqqara 1

Cuando llegamos a la Pirámide Inclinada, Katz y yo intentamos rodearla, pero la poli se marcha que ha llegado su hora de salida y nos mandan salir a todos.

0243. Pano, Pirámide inclinada de Saqqara
0251. Katz y Saioa, Pano, Pirámide inclinada de Saqqara 0258. Pirámide inclinada de Saqqara

Empieza a anochecer mientras vamos en el coche, próximo destino un restaurante. Pero… estamos en El Cairo. Al entrar en una autovía de entrada a la ciudad, atasco que nos pilla. Pero como esto no le puede pasar a Moha, tira marcha atrás un trozo hasta que puede girar y dar la vuelta, y vamos hasta la salida por la que hemos entrado (no sé cuanto, pero más de un kilómetro seguro) en dirección contraria (recordar que estamos en una autovía), y nos volvemos a incorporar a la secundaria por la que veníamos.
Poco después, otros 15 minutos en sentido contrario hasta el restaurante…

Hoy toca un restaurante típico, donde cenamos sentados en el suelo. Preferimos que saque cosas a compartir, que así probamos más. Así que nuestra cena se compone de: ensalada de tomate, que es tomate con ajo y alguna especia; salsa de sésamo; salsa de berenjena; berenjena aliñada con ajo y alguna especia y un poco caliente; pan típico; salchichas de carne bastante especiada; pollo; arroz… muy muy rico todo.

0275. Cena 0276. Cena

De aquí al espectáculo de luz y sonido de Giza, desde el Pizza Hut.

0282. Espectáculo nocturno, Pirámides de Giza 0287. Espectáculo nocturno, Pirámides de Giza

Llevamos a los argentinos a su hotel, y de camino al nuestro, Moha nos comenta que al día siguiente él llevará a los argentinos a visitar el centro, así que para que nosotros podamos ir a la otra zona de Saqqara llama a un amigo para que nos lleve y nos devuelva donde estén ellos.

Antes de subir al hotel, Katz va a la panadería para comprar algo para el desayuno, 2 curasanes y otro relleno de queso, ya que no queda nada de chocolate. Ya en la habitación, decidimos ir a dar una pequeña vuelta, que son las 9 y sino nos quedamos fritos ya. Katz mira cómo ir a la plaza Tahrir y para allá que vamos. En línea recta son 15 minutos, así que es un paseo corto que es lo que queremos.

A medio camino, paramos a hablar con un chico que habla bastante bien castellano, y nos enseña su tienda de perfumes, nos enseña fotos y nos explica que su hermano tiene una tienda en China, nos deja alucinados. Seguimos hasta la plaza, y una vez ahí vamos al centro de ella, donde una niña se acerca ofreciéndonos un té.

De ahí vamos a ver los primeros grafitis hechos en la Primavera Árabe. Como la calle no está muy frecuentada y de noche no se ven bien, nos vamos pensando en volver mañana.

0295. Saioa, Plaza Tahrir, Cairo

Damos media vuelta y ponemos rumbo al hotel. O eso pensamos, porque al cabo de un rato nos damos cuenta de que esa no es la calle. Para atrás y cogemos la correcta. Vemos una panadería y entramos pensando en coger algo con chocolate para el desayuno, pero no hay. El chico muy majo nos indica por señas que hay otra panadería más allá (nos imaginamos que nos dice la que está junto al hotel), le damos las gracias pero le explicamos que no tienen. Entonces, nos pregunta cuántos queremos, le decimos que uno y nos hace señas para que esperemos un momento. Se va con el curasán y viene con él abierto y relleno de chocolate. ¡Pero qué majos que son!

Seguimos andando, y cuando llegamos a una plaza que no conocemos, nos damos cuenta de que nos hemos vuelto a perder. La pérdida sólo había podido ser en la plaza anterior, así que volvemos a ella y ahí vemos que nuestra calle es la siguiente.

Por fin llegamos al hotel, y a las 12 a dormir que al final hemos estirado el día un montón.

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