2018.04.28… En un avión de juguete a Malta

Como siempre, llegamos justos al aeropuerto. Sacamos dinero, pasamos control policial (donde por cierto no me dicen nada del jarabe que llevo, y la botella es más grande de lo permitido…) y directos a la puerta de embarque, donde sin más espera nos miran la tarjeta de embarque y entramos.

El avión de Volotea es más pequeño que los que van a Madrid, con 2 asientos a un lado y 3 al otro. Con la distribución de asientos que realiza su sistema automáticamente si no pagas por elegir, todos íbamos separados de nuestros compañeros de viaje. Así que poco antes de despegar hubo un momento de cambio de asientos por parte de algunos afortunados, entre ellos nosotros.

El avión cruje un montón al despegar, da un poco yuyu, pero la verdad es que el vuelo transcurre sin ninguna incidencia. Además, vamos en salida de emergencia, con un montón de hueco en las piernas, así que genial.

La salida del avión rápida, es lo que tiene el no facturar. Según salimos de la zona de recogida de maletas, justo enfrente está la oficina de transportes públicos. Vamos a consultar las diferentes opciones que tenemos. Nos atiende un chico egipcio.

Finalmente compramos una tarjeta que sirve para 12 viajes y que cuesta 15 eur. Hay una tarjeta de viajes ilimitados que sale 21 eur por persona, pero no sabemos si la usaremos tanto. Los viajes sueltos salen a 1.50 eur. Seguramente tengamos que comprar otra tarjeta más adelante, pero el chico nos dice que las venden en muchos sitios y no tendremos problemas para comprarla, así que de momento con una nos vale. Así veremos cómo son los buses y qué tal funcionan (porque por internet he leído que van fatal y están muy viejitos…).

Después, ya que estamos al lado, pasamos por la oficina de turismo. Está poco más allá a la izquierda de la oficina de transportes. Cogemos un mapa de la isla y así al menos nos ubicamos un poco.

Nada más salir por la puerta que está entre la oficina de transportes y la de turismo, a mano derecha paran los autobuses públicos. Así que vamos para fuera, y con internet en el teléfono lo tenemos muy fácil… miramos cuál es el bus que mejor nos viene para ir a nuestro hotel, y nos indica que en 10 minutos sale el X1 que nos lleva directos.

Así que esperamos un poquitín y viene el bus. Hay que pasar la tarjeta por encima de un lector que tiene el conductor a su lado, y nos sentamos. El bus está bastante nuevo.

De camino nos damos cuenta de que se conduce por la izquierda, lo había leído pero se me había olvidado jeje. Sí es verdad que la conducción es un poco brusca.

Vamos viendo pasar pueblos y ciudades a lo lejos y cruzamos otras tantas. Desde casa las fotos que había visto me recordaban a Dubrovnik, pero ahora mismo lo que veo me recuerda a Atenas. Esas casas sin orden, con tejados planos, blancas, que parece que no caben en los pueblos todas apiñadas…

Cuando Google Maps nos avisa, bajamos del bus. Estamos en una carretera, a un lado el mar y al otro un muro sobre el cual se ve algún edificio. Seguimos un poco por la estrecha acera, hasta que damos la vuelta ya que se acaba y por ahí no podemos seguir.

Volviendo sobre nuestros pasos y un poco más allá, el muro tiene una calle y unas escaleras por donde llegamos a los edificios que veíamos arriba. Seguimos por aquí andando, sólo vemos una tienda de comestibles de barrio, de las típicas de toda la vida que tienen un poco de todo.

Llegamos a una rotonda, a la derecha se va hacia St Paul’s Bay, nosotros tenemos que seguir recto. A la izquierda vemos un restaurante y un poco más allá el anuncio de otro. Al menos tenemos para cenar cerca si necesitamos jeje.

Llegamos a la puerta de la Guesthouse Whitestar, está un poco abierta así que entramos. A mano derecha lo primero que vemos es una piscina, un perro se acerca a nosotros y Katz le acaricia. Las cosas se ven un poco sucias.

Entramos en la casa, y vemos a una chica, que nos mira, se ríe, y entra en la “recepción”: un despacho con una mesa, encima de la cual están las reservas de varias personas (incluyendo la nuestra) con la llave correspondiente encima. La chica nos viene a decir que nos sirvamos nosotros mismos y se va, así que cogemos papel y llave y buscamos la habitación.

¡Qué alegría al entrar! Huele a nuevo, está muy limpia y con baño privado, así que genial.

Cogemos los bocatas de tortilla (contribución como siempre de los aitas de Katz), y nos vamos hacia St Paul’s Bay a la búsqueda de un supermercado, o un restaurante, o algo.

Entre nuestro hotel y St Paul’s Bay hay unas salinas, con su consiguiente olor… ¡parecen un millón de huevos cocidos podridos!

Al llegar a un parque subimos una cuesta, hay algún hotel, y otro súper de barrio, donde entramos y compramos una cerveza de las de lata gigante. Con eso y nuestros bocatas nos vamos hacia el parque, y nos sentamos en una mesa a cenar.

Ya ha oscurecido, y no se ve a mucha gente por la calle, así que decidimos pasar por el supermercado de nuevo a comprar una botella de agua, y retirarnos al hotel a descansar.

Mañana la idea es ir a Comino, tenemos que estar frescos para conocer esa isla, aunque nos importe un comino… (lo siento, tenía que hacer el chistecico…) jajajajajjaa

 


Gastos del día para 2 personas:

Tarjeta autobús público = 15 eur

Lata de cerveza = 1.40 eur

Botella de agua = 1 eur

Alojamiento Guesthouse Whitestar 3 noches = 54.91 eur

Totales = 72.31 eur


 

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